El tijeretazo de Rajoy incluye sueldos congelados y aumento de impuestos

El gobierno del derechista Partido Popular, con sólo diez días en el poder, profundizó el ajuste que había iniciado el socialismo según las directivas de la Unión Europea. Fuertes recortes de subsidios y de presupuestos ministeriales.
El derechista Mariano Rajoy, que apenas suma diez días al frente del gobierno español, aplicó ayer un apurado y feroz recorte, que incluye congelamiento de sueldos, aumento de impuestos y drásticas reducciones presupuestarias para generar un ahorro de 8900 millones de euros.

El gobierno del conservador Partido Popular (PP) persigue como meta cumplir el objetivo impuesto por la Unión Europea y colocar el déficit en un 4,4% para 2012, en medio de la severa crisis que afecta al Viejo Continente y que puso en jaque al euro.

Rajoy se comprometió en su discurso de asunción, hace 19 días, a rebajar en 16.500 millones de euros el déficit de España y ayer, en el último día hábil del año, lanzó un paquete durísimo de medidas, aunque intentó poner en el centro de la escena el hecho de que las pensiones de más de 3 millones de españoles subirán el próximo año un 1 por ciento.

En un episodio inédito para el país, cuatro funcionarios de alto rango se presentaron ante la prensa para explicar la nueva batería de iniciativas: los ministros Luis de Guindos (Economía), Cristóbal Montoro (Hacienda) y Fátima Bañez (Empleo y Seguridad Social), más la vicepresidenta del gobierno y portavoz Soraya Sáenz de Santamaría.

El nuevo gobierno prevé que el déficit de 2011 será cercano al 8% del PBI, y no del 6% como proyectó el antecesor, encabezado por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Para los empleados públicos se mantiene el freno a aumentos salariales para todo 2012 y se amplía la jornada laboral a 37,5 horas. También el Ejecutivo aprobó el estancamiento del salario mínimo profesional para 2012 en los actuales 641,40 euros mensuales. El gobierno del PP también aplicó una reforma fiscal, con carácter temporal de dos años, que implicaría unos ingresos de unos 6200 millones de euros, según explicó Sáenz de Santamarina.

La reforma afectará al IRPF (Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Físicas o Impuesto a las Ganancias), con un “gravamen complementario, que supondrá un recargo de solidaridad para rentas de trabajo y capital”, precisó.

El Gabinete de Rajoy también aprobó una suba general de las pensiones del 1% para 2012 y se apiadó de los que están sin trabajo. “No podemos pedir sacrificios a quien no puede dar más”, apuntó Montoro, y anunció que se prorroga por seis meses más el programa de 400 euros al mes para los ciudadanos desempleados. Una tenue brisa tibia en medio del vendaval.

Comentá la nota