En Tierra del Fuego todo cuesta más caro que en el norte

Cada vez que la gente sale en masa de la isla como sucede cada año en época vacacional, el tema es recurrente y cada vez más notorio. Las cosas que antes eran baratas en Tierra del Fuego, hoy se consiguen en cualquier parte del país más baratas y en muchos casos hasta en un 50% menos de lo que se paga en la isla.
RIO GRANDE - Este año el personal de TIEMPO Fueguino tuvo una consigna para estas vacaciones: Cada empleado que saliera de la isla debía comparar y verificar los precios de diversos artículos en el resto del país y compararlos con los precios de los mismos artículos en nuestra ciudad y así lo hicieron. El resultado fue tan sorprendente que hasta algunos llegaron a la conclusión de que en el norte la gente cobra sueldos más bajos y sin embargo tiene mejor calidad de vida que los que nos radicamos en Tierra del Fuego.

El tema ya no sorprende a nadie, ya que todos los que se van al norte a visitar a sus familiares y a recorrer los distintos puntos turísticos del país no pueden dejar de comparar los precios que los fueguinos pagamos por cientos de artículos a precios cada ves más altos.

Lo más sorprendente de todo es que no sólo los fueguinos pagamos mucho más caro artículos de consumo de primera necesidad como lo son las carnes, las verduras y todos los de panadería, sino que además, pagamos mucho más caro los artículos electrónicos que se fabrican en Tierra del Fuego.

Los precios más comunes

Todos los que tuvieron la oportunidad de viajar a cualquier ciudad del norte de nuestro país pudo comprobar que las verduras en general están muchísimo más baratas en cualquier parte del país en comparación con Tierra del Fuego, con el adicional de que allá las frutas y hortalizas están frescas y tienen un sabor insuperable. En cuestión de carnes, pasa lo mismo aunque en algunos lugares del centro del país los precios no están más bajos que acá sino que son los mismos precios, aunque nunca son más caros.

La indumentaria es siempre más barata en el norte argentino y la variedad es incalculable.

La electrónica fue un dato relevante ya que no solo la mayoría de los artículos están más baratos que acá sino que son los mismos que se fabrican al amparo de la 19.640 y además se consiguen muchísimas más facilidades de pagos, algo realmente sorprendente.

Los fueguinos sí tenemos dos beneficios bien marcados aunque igualmente no llegan a toda la sociedad. Las naftas y los cigarrillos son más baratos que en el norte, pero sólo se benefician los fumadores y los que cuentan con un automóvil.

En cuanto a la calidad de vida, una persona que acá en Tierra del Fuego cobra, por ejemplo, un sueldo como empleado de comercio tiene la misma calidad de vida de un empleado de comercio del norte con la diferencia que acá estamos lejos y hace frío.

Empresas vs. sociedad

TIEMPO Fueguino consultó a algunos profesionales que radican en la isla y entre ellos coinciden en que las empresas que trabajan al amparo de la 19.640 no sólo están siendo muy beneficiadas por el régimen de promoción industrial sino que además “están creando una suerte de incapacidad en el futuro de los jóvenes fueguinos“. El problema radica en que hoy, “es mucho mejor trabajar en una fábrica que hacerlo en cualquier otro lugar ya que los sueldos de las industrias son insuperables para cualquier otro rubro entonces muchos de los jóvenes fueguinos que tienen edad de trabajar rápidamente insisten en ocupar un puesto en el que no necesita formación alguna“ aseguró un psicólogo local. Es sabido que en algunos casos los empleados no necesitan ni siquiera saber leer o escribir ya que están 8 horas poniendo un tornillo, embalando, armando carcasas y en el mejor de los casos, los más calificados, se dedican a soldar el cañito de un equipo de refrigeración. Estas tareas las realizan por sumas muy bien remuneradas. Según un profesor de la Universidad Tecnológica Nacional, “el inconveniente es que con el correr de los años estos mismos jóvenes terminan siendo personas incapaces de manejarse por sus propios medios ya que se inutilizaron durante años. Lo pero es que nuestros jóvenes prefieren hacer esas labores (que son muy bien pagas) y a cambio estudian sólo hasta terminar su ciclo secundario o bien directamente dejan de estudiar y esperan a tener sus 18 años para ingresar en una fábrica, lo que es realmente lamentable y perjudica a la sociedad futura“.

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