La batería de medidas oficiales para aliviar los efectos de la devalución se mete en la carrera electoral y en la difícil maratón contra la inflación. Alerta blue.
Sobre el final de la semana pasada, avisado, el Fondo hizo trascender sus críticas al cumplimiento argentino del programa en vigor y fijó postura a favor de un recorte de los salarios en el sector público y de las jubilaciones, justo lo contrario de que está por ocurrir. Las partes saben que la hora de la verdad del ajuste XXXL, mayor que el que se viene aplicando, llegará cuando una nueva administración se instale en la Casa Rosada el 10 de diciembre.
En el juego corto, las preguntas se imponen. ¿Alcanza con esto? Mejor dicho, ¿les alcanza a quienes necesitan atemperar el golpe inflacionario en curso? ¿Le alcanza al ministro-candidato para relanzar su campaña hacia el 22 de octubre?
La ruta de la ambulancia
El paquete es abarcativo.
Unos 5,5 millones de trabajadores y trabajadoras tanto del sector privado como del público nacional que ganen hasta 400.000 pesos de bolsillo percibirán una suma fija de 30.000 pesos en septiembre y otro tanto en octubre, no remunerativas, por única vez y –cuidando la susceptibilidad de los sindicatos grandes– a cuenta de paritarias. En el caso del sector privado, el Tesoro asumirá el costo del 100% del beneficio a cuenta de contribuciones patronales de las microempresas y la mitad del correspondiente a las pymes.
Ese universo podrá acceder también a créditos bancarios muy subsidiados de hasta 400.000 pesos a 24, 36 y 48 meses con tres meses de gracia.
Alrededor de 7,5 millones de personas que perciben jubilaciones y pensiones cobrarán un bono de 37.000 pesos mensuales en septiembre, octubre y noviembre, lo que llevará la jubilación mínima a 124.000 pesos, totalizando un incremento interanual del 147%.
Este segmento, protegido de la inflación sólo en la base de la pirámide gracias al constante otorgamiento de refuerzos, podrá acceder asimismo a los mencionados créditos baratos en las condiciones mencionadas y a reintegros por hasta 18.000 pesos en concepto de IVA en las compras con tarjeta de débito.
Quienes trabajan como monotributistas de las categorías A, B, C y D no pagarán durante seis meses el componente tributario del gravamen y podrán acceder a créditos subsidiados de hasta 4 millones de pesos con plena garantía del Estado.
Habrá una suma fija de 25.000 pesos en septiembre y octubre a empleadas de casas particulares. Además, se dispondrá un congelamiento de las cuotas de la medicina prepaga por 90 días.
Un total de 1,3 millones de personas beneficiarias del plan Potenciar Trabajo percibirán un extra de 10.000 pesos en septiembre y otro tanto en octubre.
Quienes perciban ayudas a través de la tarjeta Alimentar obtendrán refuerzos de acuerdo con la cantidad de miembros de los grupos familiares y desde noviembre contarán con un aumento directo del 30%.
Para el campo, habrá retenciones cero para productos regionales, subsidios por la sequía, beneficios impositivos y un nuevo programa de 770 millones de dólares para prefinanciación de exportaciones.
El abanico, criticado por la oposición, es verdaderamente amplio y el esfuerzo fiscal, relevante dado el contexto.
Este lunes le tocará a Massa volver a mirar el mediano plazo, para lo que viajará a Brasil a fin de avanzar en el uso del swap chino para también pagar en yuanes importaciones desde el país vecino.
Con la piel sensible
Los alivios, que no hay que olvidar que surgen como una necesidad provocada por la decisión oficial –fogoneada por el Fondo– de devaluar el peso, serán bienvenidos, pero el contexto electoral hace que se los pueda entender como un intento oficial de compra de voluntades. Para evitar ese efecto político indeseado, será crucial el tipo de narrativa que el Gobierno se dé a partir de hoy mismo.
Por otro lado, existe el riesgo de que el mercado financiero interprete la ofensiva como una nueva vuelta de tuerca sobre una situación fiscal y monetaria delicada, lo que, más allá del congelamiento vigente del dólar oficial hasta noviembre, podría volver a tensar la cotización de los paralelos.
Los negociados en bolsa están, se sabe, bajo severa intervención oficial, pero ese pequeño demonio escurridizo que es el bluevuelve a ser un dato a seguir. El mismo no debería incidir mayormente en el proceso de formación de precios, pero sin dudas altera los nervios, genera titulares e influye en los temores del pequeño comercio y la pequeña industria en lo que respecta a sus costos de reposición.
La inflación es un maratonista especialmente resistente y veloz, que al final les va a ganar a los ingresos. La apuesta electoral es acelerar y sacarle una pequeña ventaja en el tramo de los dos próximos meses de la carrera. ¿Podrá hacerlo el Gobierno? Los riesgos, va de suyo, son altos

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