OBERÁ. Lamentablemente ayer se produjo el desenlace que nadie quería saber. Murió Cristian Knack, después de declarar en la causa que se instruye en el Juzgado de Instrucción 1 de esta ciudad.
Según fuentes consultadas por un diario gráfico local, indicaron que la declaración carece de validez jurídica.
Insólitamente, pese a la importancia que revestía para la causa, la jueza Alba Kunzmann de Gauchat no concurrió al Hospital Escuela Ramón Madariaga, donde se llevó a cabo la misma.
Sí estuvieron el ministro de Salud, Oscar Herrera Ahuad; el jefe de Policía, Héctor Munaretto; y otros funcionarios. Para el caso es lo mismo. “Pudo haber estado el Papa Francisco, pero sin un juez no tiene validez procesal”, señaló un especialista en materia penal.
No se comprende la ausencia de la jueza, sobre todo porque tenía otras alternativas. Por ejemplo, remitir un exhorto al juez de Instrucción en turno de la Primera Circunscripción Judicial, en este caso Marcelo Cardozo, para que transparentara jurídicamente ese acto procesal.
Hay que recordar que Gauchat tampoco estuvo en el escenario de la masacre, tratándose de uno de los episodios criminales más funestos de toda la historia de Misiones, desde que se constituyó en territorio provincial. Lamentablemente Cristian murió ayer y la ratificación de sus dichos ya no será posible.
Por ende, ahora, por fuerza de la desgracia y la indefinición de una jueza, la declaración es meramente informativa, de valor indiciario solamente para los investigadores policiales. En ella, Cristian había complicado la situación del exprefecturiano y dado detalles que llevaron a la detención del suboficial.


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