Ayer se desarrolló la penúltima jornada de testimoniales en los tribunales del Campamento YPF, en el marco del juicio oral y público a tres penitenciarios por el delito de torturas contra el recluso José Castro Molla.
En esto coincidieron los testimonios del perito psiquiatra del Poder Judicial, Luis Montero, quien aseguró que pudo tratar a Castro Molla, de quien señaló presentaba una personalidad «autolesiva», tras lo cual coincidieron otros testigos, como el caso de la integrante del Gabinete Criminológico de la Unidad de Detención, Elda Flores, quien dio cuenta de episodios en los que se habría tratado de quitar la vida, entre los que enumeró que «ingirió objetos extraños y se subió al techo del pabellón».
Ambos especialistas coincidieron en que Castro Molla habría hecho «lo que fuera» por obtener su retorno a la unidad de detención en la ciudad de Ushuaia, dado que allí tenía sus lazos familiares, en lo cual la testigo Flores aseguró «son vitales para la progresividad de un interno en el cumplimiento de su pena», indicando que Castro Molla «no se mostraba interesado por ningún tratamiento acá.
En este sentido el direccionamiento de las preguntas realizadas - por las defensas- hacen vislumbrar que la estrategia, de cara a los alegatos del próximo lunes, será plantear dudas respecto del hecho denunciado, como un episodio «inventado» por Castro Molla, a fin de obtener su tan anhelado traslado.
Otros dos testimonios que se sumaron fueron los de los comisarios Tintilay y Rozental, quienes en episodios sucesivos, debieron «sufrir» a Castro Molla como interno de los centros de detención en la ciudad de Ushuaia.
Rozental aseguró que tuvo a Castro Molla solo cuatro meses a su cargo en los que «armó un motín, luego con un hierro dio puntazos a dos presos con sida y luego punteó a otros dos presos más para infectarlos» y el corolario que derivó en el traslado del recluso sancionado a Río Grande fue «después de la sanción que le apliqué, fue llevado al juzgado para declarar y yo fui a ver por la situación de los otros presos, cuando me vio, se soltó de su guardia y me golpeó», dijo Rozental asegurando que cayó casi noqueado, tras lo cual Castro Molla volvió a soltarse de sus guardias, para arremeter a golpes contra el jefe de la unidad en el suelo de los tribunales capitalinos.
Luego el comisario Tintilay señaló los problemas constantes que acarreó la inconducta, de Castro Molla, intramuros, por lo cual se decidió sancionarlo enviándolo a la Unidad de Detención Nº1, ante lo cual este sujeto reiteró sus reclamos por retornar a la capital. «Yo me negué porque la unidad en Ushuaia no cumple con lo que estipula la ley para este tipo de presos, incluso los mismos presos de la unidad de Ushuaia juntaron firmas para que no volviera a Ushuaia», graficó Tintilay.
El Tribunal de Juicio Oral pasó a un cuarto intermedio para hoy cuando se conocerán las últimas testimoniales.

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