Una testigo señaló a Chafí Félix como colaborador de la dictadura

La hermana del director del Hospital Schestakow acusó al padre del intendente actual y del diputado nacional de ofrecerse a entregar “cuerpos o nombres”. Sería citado.
Consternación y una sospecha confirmada en pocos minutos fueron los eje de la jornada de ayer del primer juicio por delitos de lesa humanidad en la provincia. Nuevamente, el apellido Félix fue mencionado en el debate por uno de los testigos, pero esta vez no fue para ejemplificar ni por asociación a otro hecho, sino que directamente fue acusado de ofrecer “cuerpos o nombres” a las autoridades militares. El hecho causó un gran revuelo en la sede donde se lleva adelante el debate oral contra el ex teniente Aníbal Guevara y los ex policías Raúl Ruiz Soppe, Juan Labarta y Raúl Egea Bernal por las desapariciones de Francisco Tripiana, Roberto Osorio, Pascual Sandoval y José Guillermo Berón.

TESTIGO. Sin lugar a dudas, la gran protagonista de la jornada de ayer fue María Esther Dauverné, hermana del director del Hospital Teodoro Schestakow, Armando Dauverné, quien también declaró en el juicio hace algunas semanas. La mujer fue directa y contundente durante su testimonio y señaló frente a los magistrados del Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) que escuchó a Chafí Félix –ex intendente y padre del actual mandatario y del diputado nacional– ofrecer “cuerpos o nombres” a los principales mandos militares del Sur mendocino, al mismo tiempo que se ponía a su disposición.

Dauverné fue detenida en 1976, cuando se encontraba en la casa de su madre, unos días después de que su padre fue encerrado en el centro de detención conocido como Casa Departamental. Allí, el que la fue a buscar fue el imputado Labarta, que formaba parte del D2 de San Rafael, quien primero le dijo que la iban a interrogar en la municipalidad por su marido, Hugo Adelmo Riera, quien era gremialista y que sería detenido pocas horas después que ella. Tras estar en la comuna, Dauverné explicó que la trasladaron hasta el edificio del Correo y, en el camino, Labarta le señaló que tuviera cuidado con lo que decía y que una vez que llegaran se iba a encontrar con el teniente Guevara, quien iba a ser el que le iba a informar de su situación. Finalmente así ocurrió, ya que el también imputado Aníbal Guevara le comunicó que quedaba detenida y se la trasladó junto con su marido a una habitación de adobe en Infantería y luego de unos días a la Casa Departamental, para pasar las últimas jornadas de su encierro en la penitenciaría sanrafaelina.

Mientras estuvo encerrada, Dauverné aseguró que fue custodiada, junto con otras mujeres, por personal femenino de la Policía, por lo que se preguntó cómo era posible que el imputado Ruiz Soppe, quien era jefe de la Unidad Regional II, no supiera nada. Fue durante su detención que quedó alojada con un grupo de detenidas políticas y entre ellas una mujer de apellido Herrera, a quien una noche, sus captores la sacaron a “marcar casas” y entre ellas habrían estado la de una chica llamada Rosa Luna y otra de apellido Guerrero, quienes desaparecieron luego de estar durante un tiempo detenidas. Sin embargo, eso no fue lo único que le ocurrió durante la dictadura, ya que una vez en libertad, tras dos meses de estar encerrada, fue a la municipalidad a pedir un certificado para no perder su trabajo como docente.

Allí, mientras esperaba que el mayor Luis Suárez y el intendente militar capitán Luis Stuhldreher –quien también fue funcionario de Julio Cobos– se desocuparan, la mujer escuchó una conversación entre estos dos y un tercero. Según explicó Dauverné, en esa charla, las tres personas hablaban de ir a cazar a El Nevado y en un momento, el tercer sujeto, que según la mujer se trata de Chafí Félix, les dijo: “Estamos a su entera disposición, si necesita algo como nombres o cuerpos, estamos a su servicio”. No es la primera vez que Félix es nombrado por algún testigo. De hecho, en testimonios anteriores, como el de Hugo Riera, se oyó decir que hubo civiles que colaboraron con los militares a cambio de algún cargo, “como el que obtuvo Chafí Félix”.

Incluso, Félix estuvo a punto de ser citado hace un mes, luego de que otro testigo afirmó que el auto de la intendencia estaba al servicio de los militares antes del golpe de Estado, pero la querella se conformó en ese momento con un informe ya que no coincidían las fechas de las intendencias de Félix con la utilización del automóvil. Félix fue intendente en tres oportunidades, entre 1964 y 1966, entre 1973 y 1975 y luego en 1982, cuando el cargo le fue ofrecido por los propios militares. Además es padre del intendente actual de San Rafael, Emir Félix, y del diputado nacional por el justicialismo, Omar Félix.

La mención de su nombre durante la jornada de ayer no pasó inadvertida, por lo que el fiscal Dante Vega pidió su citación, y se espera que en las próximas horas se defina el momento en que el dirigente político deba sentarse en la silla de los testigos y narrar cuál fue su participación durante la última dictadura militar que se cobró la vida de 39 sanrafaelinos. Por último, Dauverné también señaló que le quitaron su casa durante la dictadura y que quien redactó el acta fue Egea.

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