Terror en Noruega: un doble atentado deja 87 muertos

Una potente explosión en el centro de Oslo, cerca de la oficina del premier, y un tiroteo en una isla dejaron por lo menos 17 muertos
OSLO.- En un doble atentado que sembró el pánico en Noruega y puso en alerta a toda Europa, por lo menos 17 personas murieron ayer en una potente explosión en el centro de Oslo, cerca de la sede del gobierno, y en un tiroteo en un campamento juvenil del Partido Laborista próximo a la capital. La policía apuntó a movimientos antisistema locales vinculados con la extrema derecha.

Ambos atentados, perpetrados con menos de dos horas de diferencia, están relacionados entre sí, según confirmaron fuentes policiales, que implicaron al presunto autor del tiroteo -un noruego que fue detenido luego del ataque en la isla de Utoya- con la explosión en la capital.

El gobierno socialdemócrata del primer ministro, Jens Stoltenberg, quien estaba previsto que visitara hoy el campamento juvenil atacado, convocó una reunión urgente de crisis para evaluar la situación, mientras se reforzaban los controles en fronteras, aeropuertos y rutas de todo el país.

Entrevistado en un lugar secreto por la televisión estatal NRK por motivos de seguridad, Stoltenberg calificó a la situación de "muy grave", y condenó con toda severidad los atentados.

"Es muy temprano para decir quién está detrás" de esto, añadió Stoltenberg, acompañado por su ministro de Justicia, Knut Storberget. La de ayer fue la jornada más violenta en Noruega, un país rico y pacífico, desde la Segunda Guerra Mundial.

Noruega no forma parte de la Unión Europea (UE), pero sí es miembro de la OTAN y está implicado en operaciones militares en Afganistán y en Libia. Por ese motivo, el país había sido objeto de amenazas de ataques.

La autoría del atentado fue inicialmente reclamada por el grupo Ansar al-Jihad al-Alami (partidarios de la guerra santa global), pero la propia organización islamista se retractó luego en un foro en Internet, lo que generó confusión en las autoridades.

Un oficial de la policía, que resguardó su identidad, dijo que los ataques no parecían estar relacionados al terrorismo islámico. El hombre detenido -identificado como Anders Behring Breivik, un ciudadano de nacionalidad noruega, nativo, de 32 años, rubio y 1,90 metros de altura- tiene vinculación con grupos de extrema derecha, informó la cadena TV2. La policía registraba anoche un departamento en el oeste de Oslo, donde vivía el agresor noruego.

El individuo, que nunca trabajó para la policía, era interrogado anoche por los investigadores.

Para llegar a Utoya desde la capital bastan alrededor de 30 minutos, y el hecho de que el tiroteo haya tenido lugar unos 90 minutos después del atentado con explosivos podría confirmar la hipótesis que involucra al noruego detenido en ambos ataques, según los investigadores.

A las 15.26 (hora local) de ayer, un fuerte estallido sacudió el corazón de Oslo: su epicentro se situó frente a la sede del gobierno noruego, donde se encuentran las oficinas de Stoltenberg, quien no se hallaba allí en ese momento.

La explosión causó destrucción en un área de unos 150 metros a la redonda. La policía ignoraba ayer si el atentado se realizó con un coche bomba u otro tipo de artefacto explosivo, y si hubo una o dos bombas.

Según el primer balance de víctimas, siete personas murieron y otras diez resultaron heridas de gravedad por la explosión, que provocó destrozos en varios edificios gubernamentales y en la redacción del diario VG, el de mayor tirada de Noruega.

"Es el caos total. Las ventanas de todos los edificios de los alrededores saltaron por los aires", señaló la periodista de NRK Ingunn Andersen, que inicialmente pensó que se trataba de un "terremoto". La policía llamó a los habitantes de Oslo a "evitar las grandes concentraciones" y permanecer en sus casas, mientras que varios soldados del ejército tomaron posiciones en el centro de la ciudad.

"Parece una zona de guerra", describió Einar Hagvaag, periodista del diario Dagbladet, desde las calles próximas al lugar del estallido. El acceso al edificio de 16 plantas donde tiene su oficina el premier quedó completamente destruido, agregó.

Ningún país es "inmune"

El barrio afectado suele estar muy concurrido, pero la explosión se produjo en una época en la que muchos de los habitantes están fuera de la ciudad por las vacaciones de verano.

Menos de dos horas después del estallido, un hombre vestido con un uniforme de la policía apareció en un mitin juvenil del gobernante Partido Laborista, en la isla de Utoya, 20 kilómetros al noroeste de Oslo, y comenzó a disparar con una pistola automática sobre los más de 550 jóvenes presentes, de entre 15 y 16 años. Storberget confirmó la muerte de por lo menos diez personas allí.

Además, el comisario interino de la policía de Oslo, Sveinung Sponheim, afirmó que explosivos no detonados fueron hallados en Utoya.

Según distintos testimonios, algunos jóvenes intentaron huir de la isla nadando. "Se oyeron muchos disparos. Nos escondimos debajo de una cama. Fue muy aterrador", relató a la cadena Sky una joven. "Lo vi con mis propios ojos; por lo menos 20 muertos flotando en el agua", dijo, por su parte, Andre Skeie, de 26 años, que había ido a la isla en su barco para ayudar a evacuar a la gente del lugar.

El doble atentado en Noruega suscitó una ola de reacciones de condena de todo el mundo.

"Estos ataques demuestran que ningún país en el mundo, grande o pequeño, es inmune a la violencia", destacó el presidente norteamericano, Barack Obama. También el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, se pronunció de manera enérgica contra "estas acciones cobardes, que no tienen justificación".

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