El PBI terminó el primer semestre en baja y la city modera su optimismo

El PBI terminó el primer semestre en baja y la city modera su optimismo

El REM del BCRA moderó en 0,4 puntos su proyección para el PBI del 2026 y ahora espera un incremento del 2,7%, mayormente explicado por el arrastre estadístico del 2,3% que dejó el 2025

 

Mariano Cuparo Ortiz

La actividad económica cerró el primer semestre con un junio en el que no hubo un despegue significativo, según las mediciones de las consultoras privadas, que ya empezaron a moderar sus proyecciones para la variación del PBI del año. Así, tras las dos caídas consecutivas de abril y mayo, según las estimaciones más optimistas para la actividad de junio, la producción cerró el primer semestre 1,1% por debajo de los niveles del último mes del año pasado, señal clara de una coyuntura de estancamiento. Así, los bancos y consultoras de la city que participan del REM del BCRA redujeron en 0,4 puntos su proyección para el total del 2026.

Con esa moderación del optimismo para la continuidad del año en términos de actividad económica, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA pasó a señalar que la mejora será del 2,7% interanual para la totalidad del 2026. Para los 10 con mejor puntaje de aciertos, la suba será del 2,6%. La mayor parte de esa mejora esperada para el tercer año del Gobierno se explica por el arrastre estadístico del 2,3% que dejó el 2025, lo que se explica porque el grueso del crecimiento del año pasado ocurrió durante la última parte del año. Es decir: por razones estadísticas, la actividad habría crecido 2,3% incluso si hubiese permanecido completamente estancada a lo largo del año.

Con todo, el 2,7% de mejora que prevé el REM publicado este jueves implica una proyección optimista para lo que viene, similar a la que mencionó el propio BCRA en el Informe de Política Monetaria (IPOM), también publicado en la tarde del jueves, con un crecimiento esperado del PBI del 1% desestacionalizado en el tercer trimestre y otra mejora idéntica en el cuarto trimestre. Si en cambio la economía se mantuviera estancada desde junio en adelante (el último dato oficial es el de mayo), el año terminaría con una suba del 1%, bien por debajo de ese arrastre estadístico que dejó el 2025.

La dificultad será, tal como afirmó la consultora LCG, que se motorice una mejora del consumo masivo, hoy virtualmente estacando de la mano de la baja del salario real registrado del 8,7% respecto a los niveles de noviembre del 2023, con datos hasta mayo. El crédito virtualmente frenado por la alta mora de los hogares y la tasa de interés activa demasiado elevada, plantea un problema extra. La consultora Equilibra estimó una nueva baja del 2,8% mensual desestacionalizado en los préstamos al sector privado durante julio, lo que representaría la cuarta contracción consecutiva. Coincidió la estimación de la consultora Outlier.

Las consultoras que publican sus propias mediciones de actividad económica mensual observaron en junio un freno a la caída que se observó en abril y mayo, aunque sin un despegue que permita cambiar el signo al desempeño de lo que va del año. Así, tanto para Equilibra como para LCG junio terminó sin variación, es decir con un 0%, aunque para Analytica hubo una mejora del 0,3% y para Orlando Ferreres y Asociados una del 0,4%.

El año arrancó mal: enero mostró una mejora del 0,2% desestacionalizado, febrero una baja del 2,5%, marzo una suba del 1,5% y abril una caída del 0,5%. Cuando la dinámica empezaba a parecerse a la de un serrucho, mayo rompió esa lógica con una caída del 0,5%. Si se da la proyección más optimista para junio, es decir el 0,4% proyectado por Ferreres, aún así el primer semestre habrá cerrado 1,1% por debajo de diciembre del año pasado. No hubo reactivación en la primera mitad del año.

 

El BCRA presentó este jueves el Informe de Política Monetaria (IPOM) de julio, que reconoció un parate en el segundo trimestre, aunque lo adjudicó al escenario global menos amigable: "El PBI del segundo trimestre se habría visto afectado transitoriamente por un contexto de mayor tensión en Medio Oriente y por la previsible normalización de la actividad agropecuaria tras las cosechas récord de trigo y maíz. La economía atravesó el período de mayor adversidad del contexto internacional exhibiendo una contracción de la actividad en los sectores cíclicos, en un marco en el que los principales socios comerciales de Argentina evidenciaron una ralentización de su crecimiento económico, y en el cual se verificó un abrupto encarecimiento de la energía, ciertas disrupciones en las cadenas de suministro globales y una mayor volatilidad financiera".

Para lo que viene previó mejoras de la mano del derrame que podrá generar el sector primario (minería, petróleo y agro, los ganadores del modelo): "Hacia adelante, se prevé la continuidad del proceso de crecimiento, impulsado por las actividades primarias, cuyos eslabonamientos productivos comenzarán a traccionar sobre el resto de los sectores y sobre el empleo. Luego de atravesar la primera etapa del proceso de transformación estructural de la economía, los sectores cíclicos y más intensivos en empleo -como comercio, industria y construcción- tomarán impulso, traccionados directa e indirectamente por el crecimiento de los sectores primarios".

Comentá la nota