Los hospitales públicos no tiene camas disponibles por la cantidad de accidentados en tránsitos y diferentes hechos de violencia aseguraron desde el Ministerio de Salud.
Oscar tiene 58 años y debe ser operado por un linfoma, sin embargo, su cirugía viene siendo postergada desde hace un mes en uno de los hospitales públicos más grandes de la ciudad de Mendoza. El motivo de tal reprogramación es que “no hay camas”.
Hay cientos de pacientes en la provincia que atraviesan la misma situación. Sus nombres quedan en una lista de espera para entrar al quirófano y dejarán de formar parte de ella ni bien se desocupe una cama. Basta con recorrer los nosocomios más importantes del Gran Mendoza para ver la cantidad de personas que van a diario a averiguar cuándo serán operadas.
La falta de lugares se debe a varios hechos: un aumento en la cantidad de accidentes –de tránsito y domésticos–, heridos en hechos de inseguridad, la crisis económica, que hace que muchos no puedan pagar un coseguro, y la mala operatividad de algunas obras sociales.
“Actualmente, las camas de terapias intensivas están ocupadas al 100 por ciento. Como es de público conocimiento, el fin de semana hubo varios accidentes de tránsito, lo que se suma a los baleados o acuchillados en hechos violentos, que terminan colmando la capacidad. Además, si viene algún paciente que tiene obra social, como la OSEP o el PAMI, y por algún motivo no pueden ser intervenido quirúrgicamente en los nosocomios que le corresponden, nosotros tenemos que socorrerlo. Es nuestra obligación”, dijo Oscar Renna, subsecretario de Gestión del Ministerio de Salud.
Si bien el funcionario no recordaba con exactitud la cantidad de literas sanitarias que posee la provincia, detalló que el Central tiene 20 camas para terapia intensiva, el Lagomaggiore opera con 8 y el Paroissien tiene 5. Por su lado, el Hospital infantil Notti tiene 20.
Un trabajador del Central comentó a El Sol que en ese lugar hay un dicho que cada vez toma mayor notoriedad entre los enfermos y que, inclusive, termina siendo hasta un consejo de los médicos hacia sus pacientes: “Es mejor que entrés por guardia, para asegurarte una cama”, y agregó: “Acá es el famoso ‘a cama caliente’. Hoy, el hospital cuenta con 334 lugares, con una ocupación de 87 por ciento. Siempre ha sido una problemática, pero ahora se ha agudizado y, por lo que dicen los expertos, tiende a empeorar, porque cada vez atendemos más obras sociales, gente que pierde sus empleos o trabaja en negro y todos los accidentados de Mendoza”.
Otro trabajador del Central que lleva varias décadas prestando servicios, contó, con pesar, que fue testigo de cómo las habitaciones se transformaron en oficinas. “Acá había 600 camas cuando yo entré a trabajar, hoy hay más oficinas que habitaciones o consultorios. Toman más administrativos que médicos o enfermeros, para agilizar el trabajo de cobranza a las obras sociales”, señaló.
En este sentido, Renna dijo que, cuando él ingresó como residente al nosocomio ubicado en Salta y Alem, “efectivamente tenía alrededor de 600 camas. Pero no ha habido reducción, la modalidad en las cirugías y tratamientos postoperatorios cambió, se modernizó y ya no es necesario que los pacientes se alojen por 48 horas luego de una intervención, como ocurría antes”.
No acompaña el crecimiento
Para Isabel del Pópolo, de la Asociación Mendocina de Profesionales de la Salud (Ampros), la falta de camas no se debe solamente a la cantidad de accidentes, sino a que los hospitales no han acompañado el crecimiento poblacional y “mucho menos, sus necesidades”.
“Los heridos en hechos viales o de inseguridad son una de las tantas causas que agravan la situación. Lo que ocurre es que se ve a los hospitales como una sala de operaciones y no es así. Hay patologías clínicas y estacionales que no se tienen en cuenta y necesitan internación. Cuando redujeron las camas en el Central, este punto no se tuvo en cuenta, como tampoco se consideran el crecimiento demográfico ni la crisis, que hace que cientos pasen a ser desempleados y tengan que recurrir a los efectores públicos a cubrir sus necesidades médicas”, dijo la médica sindicalista.
El subsecretario de Gestión de Salud confió que están trabajando para solucionar esta necesidad, aunque, según afirmó, “siempre van a faltar camas”. “Los accidentes viales no los podemos prever. Muchas veces hasta hemos tenido que ocupar las camas de la unidad coronaria. Antes de fin de año esperamos tener habilitadas ocho más en la unidad de terapia intensiva del Lagomaggiore”, manifestó Renna, para quien, por el momento, la cantidad de médicos y enfermeros que tiene la provincia alcanzan para cubrir todos los servicios.
No obstante, Del Pópolo no sólo expresó que hacen falta más profesionales, sino que muchos de los que hoy trabajan en el sector público quieren renunciar debido a la persecución gremial que se les realiza. “Los trabajadores tienen miedo de hablar, de quejarse, porque son perseguidos. Siempre hubo acoso, pero como en la actualidad, nunca”, finalizó.
Pérez sobre los controles viales
Durante la mañana de ayer, el gobernador Francisco Pérez inauguró la 54ª Asamblea Anual del Consejo Vial Federal en el hotel Park Hyatt Mendoza. Allí criticó el método que se emplea para repartir los fondos de la coparticipación vial federal.
Asimismo, se refirió a la situación que vive Mendoza en siniestros viales.
“En las últimas dos semanas, en mi provincia se produjeron accidentes viales con un elevado número de víctimas, entre las que se encontraban varios niños. Debemos realizar todo nuestro mejor esfuerzo en desarrollar técnicas, legislación y controles que los impidan”.
Pérez participó en una reunión que cada año nuclea a los presidentes y administradores de todas las vialidades provinciales del país, de la cual surge, entre otras definiciones, el índice que le corresponde a cada vialidad provincial a partir de la recaudación del impuesto a los combustibles en todo el territorio nacional.
En la oportunidad, el gobernador expresó: “El Consejo Vial Federal quizá sea la institución que mejor representa la convivencia democrática. Su accionar permite que todas las vialidades provinciales analicen, evalúen y discutan sus prioridades, y obtengan como
resultado una red provincial de caminos integrada, que es un eje fundamental en el desarrollo de las economías provinciales y regionales”.
“En forma constante y permanente también se analiza, discute y evalúan todos los índices de coparticipación vial que permiten asignar los fondos destinados a cada Vialidad Provincial en forma totalmente participativa y democrática.
Es muy significativo que en esta instancia se puedan aunar los esfuerzos en coordinar políticas y recursos para lograr más y mejores caminos, porque eso significa conectividad, trabajo y mejores condiciones de vida. El crecimiento que se ha generado en los últimos años de expansión industrial y del consumo requiere de nuestra planificación constante para acompañarlo.
El desarrollo de la industria vitivinícola, del turismo, la nueva ruralidad, la metalmecánica y el petróleo, entre otras actividades, depende de la inversión que realicemos para mejorar los caminos”, expresó.
Además, agregó: “Nuestra provincia tiene la particularidad de concentrar población y producción en cuatro oasis que debemos conectar cada vez más para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Estamos invirtiendo en materia vial, en rutas provinciales y nacionales $4.200 millones (rutas provinciales casi $ 1.000 millones y el resto en rutas nacionales)”.

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