Por Hernán de GoñiEl gobierno argentino logró sortear exitosamente los requisitos que le fijó el organismo regulador bursátil de los Estados Unidos. Después de varios idas y vueltas, la SEC le entregó su aval para avanzar con el canje de deuda, no sin antes advertir a los inversores sobre todos los problemas que tiene la Argentina
El Gobierno ya no depende de otros interlocutores para avanzar con el canje. Lo único que le queda es mostrar el valor final de la oferta, y ver si los tenedores de deuda en default creen que tienen por delante un buen incentivo para volver a confiar en la Argentina.
Lo bueno de este proceso es que crea un sendero en el que es muy difícil dar marcha atrás. El país tendrá la oportunidad de reabrir la puerta al financiamiento voluntario y, en paralelo, a disminuir la tasa a la que toman deuda las empresas privadas.
Pero para que esto sea un beneficio, el Gobierno tiene que crear las condiciones para capitalizarlo. Los créditos no sirven si no hay proyectos de inversión que justifiquen su uso.
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