Para este año se prevén una reducción del consumo y una fuerte desaceleración económica
"Cualquiera que sea la fuente, se prevén una reducción del consumo de un 5% y una desaceleración económica que, en el mejor de los casos, será de -1,5%. Este golpe económico será transferido completo a los hogares", vaticina Luis Pedro España, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.
La industria y el comercio sufren síntomas de parálisis, provocada por el recorte de los dólares que suministra el Estado. "Mientras no haya entrega de divisas no se podrá importar, y eso traerá más escasez", alertó el economista José Guerra, que sostiene que la suspensión de la subasta se debió a la "falta de liquidez de divisas del Banco Central".
La suspensión de la subasta redobló la presión sobre el dólar paralelo: ayer se vendía a más de 81 bolívares por billete verde, frente al 6,30 del cambio oficial. Los bonos de deuda venezolana también se resintieron, sufriendo un retroceso medio de 1,2 puntos.
Distintos expertos no dudan en emplear la palabra "caos" para definir el estado económico del país, con una inflación desatada que, estiman, este año superaría el 56,1% de 2013, incluso por encima de 70%.
El impacto en los hogares ya es un hecho. Colas y colas buscan por todo el país los alimentos y productos básicos que tanto escasean. Tampoco hay golosinas ni medicinas, ni cemento ni vehículos (sólo se ensamblaron 296 en enero). Y los diarios cada vez tienen menos papel para contarlo: 12 ya se vieron obligados a cerrar por la falta del insumo.
La situación es de tal calibre que Marisabel Rodríguez, la segunda esposa de Hugo Chávez, lanzó un mensaje desesperado, vía Twitter, al presidente Nicolás Maduro: "Urge acelerar mecanismos (para tratamientos de cáncer). Hay dificultad y tardanza en medicamentos. Sólo ruego que tantos sacrificios no sean en vano". El desabastecimiento de todas las medicinas se calcula en 55% en Caracas y 65% en el interior.
En Venezuela, hasta para morir la situación se puso complicada. Varias fábricas de ataúdes paralizaron la producción por falta de aluminio. Tampoco aparece el cemento necesario para las tumbas.
La escasez de alimentos golpeó duramente a los venezolanos el año pasado, pero en 2014 la crisis se agudizó. "Hoy estamos feos para la leche", confesaba a la nacion el cafetero de la panadería Royal Danubio, en Los Chaguaramos.
Según la investigación realizada por el diario 2001, los usuarios necesitan hacer seis colas en Caracas para comprar la comida básica. Los productos más difíciles de conseguir son harina, aceite, café, leche y papel higiénico. Del recorrido realizado sólo encontraron leche, azúcar y aceite de maíz en dos de 38 establecimientos.
LARGAS COLAS
"No son colas, ¡son colísimas! Es un vaivén constante. Cuando llega un producto vuela de las góndolas, la gente se lanza desesperada", se quejaba Zoila Ruiz frente a un supermercado de Santa Mónica. "Hay colas para todo, incluso el domingo para comprar las velitas que le pusimos a la Virgen de la Candelaria."
Si Caracas se lamenta, el resto del país llora. Las colas son enormes cuando las hay, porque muchos productos desaparecen, lo que provocó el aumento de viajes a la capital para conseguirlos.
Ante grandes problemas, grandes remedios. El diputado chavista José Ávila lanzó dos propuestas alimentarias: "Criar pollos en el patio sólo toma seis semanas. Sacar un lote de por lo menos diez pollos toma 21 días". El país no sabía si reír o llorar.
Ni pan ni leche ni reactivos para detectar el dengue en plena temporada. Ni antirretrovirales ni polivitamínicos para embarazadas. Hasta los antibióticos son un lujo en un país donde, irónicamente, el nuevo presidente del Centro Nacional del Comercio Exterior, organismo encargado de luchar contra tamaño desaguisado, se llama Alexander Fleming.
MARCHARÁN POR LA FALTA DE PAPEL
Con el apoyo de media docena de centrales sindicales, los trabajadores de prensa venezolanos convocaron ayer a una marcha para el próximo martes en reclamo por la falta de papel, que pone en riesgo más de 30.000 puestos de trabajo. "La crisis va más allá de la falta de divisas. Quítenle los dólares a la corrupción y dénselos al sector productivo", dijo Marcos Ruiz, presidente del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP). Ruiz agregó que 12 medios de comunicación ya fueron cerrados por este problema y otros 15 "están en alto riesgo y podrían cerrar en tres o cuatro semanas"..


Comentá la nota