El temor a que el terremoto afecte la recuperación global golpeó a todas las Bolsas

Si el día de la tragedia los inversores neoyorquinos vieron en el sismo una posibilidad de negocio cuando se lleve a cabo la reconstrucción de la tercera economía mundial, ayer Wall Street dejaba esa mirada optimista y veía en el peor terremoto de la historia nipona un motivo de alerta.

Las Bolsas del mundo cayeron ayer por el temor al impacto que tendrá sobre la recuperación económica mundial el devastador terremoto que asoló a Japón el viernes pasado.

El Dow Jones descendió 0,43% y volvió a perforar el nivel de los 12.000 puntos, una barrera psicológica para el mercado. En la misma línea, el S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron 0,6 y 0,54%, respectivamente. En Europa, salvo España que avanzó 0,17%, todas fueron bajas. La Bolsa de Fráncfort fue la más perjudicada en el Viejo Continente, sufrió una caída de 1,65 por ciento. En la región, el Merval se acopló y cayó 1,33%, marcando así su quinta caída consecutiva

Si el día de la tragedia los inversores neoyorquinos vieron en el sismo una posibilidad de negocio cuando se lleve a cabo la reconstrucción de la tercera economía mundial, ayer Wall Street dejaba esa mirada optimista y veía en el peor terremoto de la historia nipona un motivo de alerta.

En sintonía con la caída del 6,18% con la que cerró en su primer día de operaciones desde el terremoto el índice Nikkei, el indicador de referencia de la Bolsa de Japón, el parqué neoyorquino amaneció ya en números rojos.

El tono bajista de la jornada tenía que ver con el miedo que suscitaba el posible impacto que tendrá sobre la recuperación económica mundial –y específicamente la estadounidense– el devastador terremoto de 9 grados en la escala abierta de Richter y posterior tsunami que asolaron a Japón el viernes pasado.

Ayer el Banco Credit Suisse ya calculaba que la tragedia podría ocasionar unas pérdidas económicas en Japón de 15 billones de yenes (más de u$s180.000 millones), equivalentes al 3% del PBI.

Exactamente de esa suma fue la inyección de liquidez de urgencia que decidió realizar el Banco de Japón (BOJ) –la mayor de su historia– con la que intentó paliar la presión sobre los mercados como consecuencia del terremoto.

Sin embargo las acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York de compañías japonesas se vieron duramente afectadas: el gigante electrónico Sony cayó un fuerte 7,09% y también bajaron notablemente los fabricantes de automóviles Toyota, el 4,58%, y Honda, el 3,95 por ciento.

El desastre en Japón centró ayer gran parte de las miradas en Wall Street, aunque los inversores siguieron también de cerca la evolución de los acontecimientos en Libia, donde siguen los violentos enfrentamientos entre las tropas leales al régimen de Muammar Kadafi y las fuerzas opositoras.

No obstante, los precios del crudo de Texas, que habían traído de cabeza a los mercados de valores en las últimas semanas, continuaron con su relajación y apenas registraron un mínimo ascenso del 0,02%, aunque cerraron de nuevo por encima de los u$s100 por barril.

El único tono optimista de la sesión llegó de la mano del conglomerado empresarial Berkshire Hathaway, del multimillonario Warren Buffett, gracias a la adquisición por unos u$s9.700 millones en efectivo de la química Lubrizol en la que supone una de las mayores adquisiciones de la historia de ese grupo.

Comentá la nota