El promedio semanal negociado en la Bolsa porteña se contrajo en febrero un 23% para las acciones y un 9% para los títulos públicos. El Merval se derrumbó 5%, 3 veces más que Brasil
El esfuerzo oficial para seguir de cerca la ruta del dinero y evitar maniobras de lavado se convirtió la semana pasada en un factor fuertemente disuasivo para los inversores minoristas del mercado local. En la primera mitad de febrero, la Bolsa porteña sintió una pérdida de casi $ 130 millones en el volumen promedio operado por semana tanto en acciones como en títulos públicos, que en la plaza atribuyeron al temor que quedó flotando tras los últimos controles dispuestos por la UIF para las operaciones.
El promedio semanal de negocios en acciones se contrajo este mes en un 23%, según los números del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) confirmados a El Cronista, y el operado en títulos públicos en el mercado de concurrencia el piso de la Bolsa porteña donde participan los inversores minoristas se recortó en un 9%. Esto a pesar de que, según dicen los inversores, estacionalmente febrero suele mejorar los volúmenes de enero.
Las últimas medidas de la UIF claramente traban la operatoria. Y en donde más impactan, por los montos que se ven, es en la decisión de invertir de los minoristas, comentó un operador a este diario. La compra-venta de títulos públicos en el piso de la Bolsa porteña excluye lo que se llama sesión continua mostró en febrero un volumen semanal promedio de $ 513 millones. Eso significó una caída de $ 50 millones respecto de lo que, según los números el IAMC, se había negociado semanalmente en enero. En acciones, en tanto, las operaciones por semana cayeron de los $ 350 millones a los $ 266 millones semanales. Veníamos de jornadas con volúmenes que podían llegar a $ 100 millones diarios. A partir de entonces, apenas llegan a $ 50 millones, se lamentaron en una sociedad de Bolsa. La caída que notamos es significativa pero no es sólo por la UIF. Fue una sumatoria de cosas que impactó sobre el clima de negocios. En las últimas semanas, el intervencionismo oficial en algunas empresas cotizantes también complicó las cosas, agregaron.
Los operadores atribuían también a los controles de la UIF una buena parte de la tendencia bajista que mostró el mercado durante esta semana. Si bien se notó a nivel global un menor apetito por los emergentes, por efecto del conflicto político en Egipto, la comparación entre los índices bursátiles permite inferir que hubo factores internos que tuvieron incidencia: desde el 4 de febrero, cuando El Cronista anticipó la resolución del organismo sobre las operaciones, hasta el viernes pasado, el Merval se desplomó casi 5%. En ese mismo lapso, el Bovespa sólo cedió 1,5%; y el Dow Jones ganó 1,74%. Los grandes desincentivos se sintieron sólo entre los pequeños inversores. Eso quedó reflejado en la evolución de los negocios dentro del MAE, que se mantuvieron en los $ 300 millones diarios.
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