El parlamento aprobó un proyecto de Ley para enfrentar la enfermedad. El Gobierno vetó dos artículos pero los senadores aseguraron que las observaciones son acertadas. El mal puede llegar a destruir toda la producción correntina.
“El veto al Artículo 6 es para eliminar a Entre Ríos como zona afectada por la enfermedad. El 3 es inocuo”, comentó el autor de la iniciativa, el radical Sergio Flinta, quien consideró oportunas a las observaciones del Ministerio de la Producción y el Ejecutivo provincial, ya que el mal no está presente en la vecina provincia.
De todas maneras, Flinta le comentó a “época” que lo más importante, más allá del veto parcial, es que el Gobierno correntino tomó en serio la problemática que podría devastar a la totalidad de la producción citrícola provincial.
Huanglongbing (HLB) es una enfermedad inofensiva para los seres humanos pero mortal para las plantas afectadas. Además, los frutos obtenidos no pueden ser comercializados por el sabor amargo que deja en ellos el mal.
La enfermedad se transmite por un insecto que no supera el medio centímetro en su etapa adulta y que en el campo lo llaman “chicharrita”.
Este vector se encuentra en Corrientes. Si bien no se los detectó en gran número (por la amplia población de sus enemigos naturales, otros insectos que se lo comen y hongos que lo matan) es suficiente para transformar a la enfermedad en “epidemia”.
El mal se está tornando incontrolable en Brasil y ya llegó a una región a sólo 300 kilómetros de la frontera argentina.
El proyecto aprobado por la Legislatura correntina ordena la conformación de una comisión de seguimiento de la enfermedad en el ámbito del Ministerio de la Producción. También establece la disposición de los recursos económicos necesarios para iniciar un relevamiento de todas las quintas de cítrus de la provincia.
La legislación también dispone un Fondo de Emergencia destinado al reemplazo de dichas plantas que se encuentran afectas por la enfermedad e implementa barreras sanitarias en las localidades lindantes con las zonas afectadas, es decir Brasil.
Corrientes cuenta con unas 35 mil hectáreas destinadas a la producción citrícola que logran 380 mil toneladas al año. Esto representa alrededor de US$63 millones de Producto Bruto Geográfico. El sector demanda una mano de obra de 4.000 personas que llega a 10 mil en época de cosecha. Actualmente hay dos plantas habilitadas para la exportación siendo Rusia el principal mercado.

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