Teme Berlusconi el "síndrome de París"

El premier intentará arrebatarle a la izquierda varias regiones; prevén una alta abstención
ROMA.- Cuando falta una semana para las cruciales elecciones en 13 de las 20 regiones italianas, la mayor pesadilla de Silvio Berlusconi es el denominado "síndrome de París". Es decir, terminar como su par francés, Nicolas Sarkozy, con una virtual resurrección de la aún débil centroizquierda italiana, en una votación en la que también está prevista una gran abstención.

De hecho, Berlusconi sabe que su agrupación, el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), llega desgastada a las elecciones del domingo y lunes próximos, en las que votarán 44 millones de italianos, aproximadamente el 87% del electorado.

La cada vez más preocupante crisis económica, recientes escándalos de corrupción, el caos que ha habido con las listas electorales de su agrupación y la revelación de una investigación judicial que involucra al propio premier por haber presionado para que se levantaran programas televisivos de tinte opositor podrían determinar que su "pueblo" de la derecha decida desertar de las urnas, como vaticinan los analistas.

El último sondeo que se conoció antes de la veda electoral, hace diez días, pronosticó que en tres regiones ganará seguramente la derecha (Lombardía, Veneto y Calabria) y en seis triunfará la centroizquierda (Emilia Romagna, Toscana, Marcas, Umbría, Apulia y Basilicata), mientras que en cuatro (Piemonte, Lacio, Liguria y Campania) el resultado es incierto. La encuesta también reveló una leve pérdida de apoyo para el partido de Berlusconi, que obtendría un resultado inferior al de las últimas elecciones nacionales, de abril de 2008; un buen resultado de la Liga Norte, su aliada, y un tibio fortalecimiento del Partido Democrático (PD), el principal de la oposición, que podría recuperarse de la derrota sufrida en las elecciones europeas del año pasado, sin alcanzar, sin embargo, el resultado de abril de 2008 (cuando obtuvo el 33,17% de los votos).

Justamente por eso el propio Berlusconi -líder de un partido con divisiones internas cada vez más evidentes-, con su espíritu guerrero más intacto que nunca, se puso al frente anteayer de una masiva manifestación para apoyar a los 13 candidatos del PDL. El acto se celebró en la emblemática Plaza de San Juan de Letrán, en esta capital, para movilizar a su electorado y exorcizar el tan temido fenómeno del abstencionismo.

El objetivo de Berlusconi es "arrancarle" la mayor cantidad de regiones posibles a la centroizquierda, que gobierna 11 de las 13 regiones en pugna.

"Se ve que el Cavaliere está nervioso; esta vez el viento sopla hacia otro lado y siento que es un viento bueno y positivo", comentó Pierluigi Bersani, líder del PD, que desafió al primer ministro italiano a un debate cara a cara, que de inmediato fue rechazado por el gobierno.

Incluso Berlusconi, que ayer siguió involucrándose personalmente en la campaña para respaldar a los diversos candidatos de su partido, admitió que existe el riesgo de una elevada abstención.

"Es ciertamente un peligro y nosotros insistimos en afirmar que la abstención es darle un voto a la izquierda. Insistimos también en que quien no se identifica con la izquierda tiene la obligación de votar por la Liga o el PDL", arengó.

El Cavaliere también desmintió que esté en "decadencia", como apuntan algunos analistas. "Después de las elecciones tenía el 68% del consenso, ahora bajé al 61%, mientras que Sarkozy tiene el 32%, Merkel el 40% y Obama el 42%. Yo soy el recordman de las democracias occidentales, ¿cómo se puede pensar que un líder con el 61% esté en decadencia?", agregó, sin ocultar su miedo al "síndrome de París".

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