Nada de respiro para Grecia. Veinticuatro horas después de la jura del nuevo gobierno de Lucas Papademos, llegó ayer la dura presión de Francia y Alemania: si no se ajusta con urgencia, la ayuda jamás llegará.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, llamaron telefónicamente al nuevo primer ministro de Grecia y “después de haberlo felicitado por la formación de un nuevo gobierno”, plantearon “la urgencia de aplicar, de manera completa e integral, todas las medidas acordadas”.
Así lo informó el Palacio del Elíseo la sede del gobierno francés, como para que no queden dudas. Grecia tiene que cumplir lo pactado con el Eurogrupo el 27 de octubre: recorte drástico del gasto estatal, anticipo de las jubilaciones y 30 mil cesantías en la administración pública, además de algunos aumentos selectivos de impuesto.
Todas medidas impopulares que pueden hacer añicos rápidamente los respaldos que tiene el nuevo gobierno de coalición, acordado por la Nueva Democracia (ND, de centro derecha), el Pasok (socialismo oficialista) y el pequeño partido de derecha LAOS, nacionalista y racista. Por ahora, 68% de los griegos respalda el gobierno de unidad que encabeza Papademos.
“El tramo de la próxima ayuda (8000 millones de euros) no podrá concretarse hasta que no se dé un paso decisivo” hacia las reformas pautadas, dijeron a Papademos enfáticos, Merkel y Sarkozy, desde el otro lado de la línea telefónica.
El nuevo líder del Ejecutivo griego, un ex vicepresidente del Banco Central Europeo, tendrá 100 días para aplicar las medidas de austeridad y, con la asistencia, poder esquivar el default. <

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