Lo dijo, en diálogo con LA NACION, Leonid Ivashov, ex comandante de las fuerzas armadas de Rusia
Sin embargo, las dos superpotencias seguirán teniendo en el futuro próximo suficiente armamento nuclear como para aniquilarse mutuamente. ¿Quién es entonces ahora el enemigo contra el que podría ser necesario usar ese enorme potencial armamentístico? Esta pregunta suscita hoy ásperos debates en la sociedad rusa y entre sus estrategas. En su nueva doctrina militar, divulgada el viernes último, el gobierno ruso afirma que su principal amenaza externa es la OTAN y su ampliación hacia los países vecinos de Rusia.
Pero dentro de las fuerzas armadas rusas hay otra línea de estrategas más duros, los "halcones", que prefieren llamar a las cosas por su nombre y consideran que el motor de toda esta amenaza sigue siendo Estados Unidos. El más conocido de ellos, el general Leonid Ivashov, era comandante de las fuerzas armadas de Rusia en septiembre de 2001, cuando los aviones de Osama ben Laden se estrellaron contra las Torres Gemelas. En ese momento señaló que Washington no debía exagerar la dimensión de la amenaza lanzando "una guerra mundial contra el terrorismo". Sus opiniones, que no iban en la línea de acercamiento que promovía el entonces presidente Vladimir Putin, le significaron el desplazamiento del cargo pocas semanas después.
Hoy, como presidente de la Academia de Geopolítica de Rusia, Ivashov es quien lidera a los estrategas que siguen considerando a Washington como la principal amenaza. En una entrevista concedida a LA NACION, en Moscú, dijo que Rusia debe proponer "un mundo de civilizaciones".
-¿Cómo definiría usted hoy la relación entre Estados Unidos y Rusia en temas de seguridad?
- Desde hace 100 años en nuestras relaciones domina la competencia. Nunca seremos amigos. Son dos civilizaciones diferentes. Mientras que Rusia está integrada en un continente, Estados Unidos es la esencia de una civilización marítima, comercial, y más agresiva. Hay una teoría desarrollada por investigadores anglosajones que dice que el mundo esta dividido en dos esencias, una marítima y otra continental. Entre esas dos esencias siempre reinarán relaciones de hostilidad. Desde la segunda parte del siglo XIX los Estados Unidos eligieron como su objetivo la idea del dominio mundial. Obviamente Rusia no está de acuerdo y quiere vivir según su propio modelo.
-Desde el punto de vista militar, ¿No considera que el terrorismo es un enemigo más inmediato?
-Hay que entender la esencia del terrorismo. Especialmente el terrorismo islámico es una reacción frente al tratamiento injusto de los países occidentales hacia el islam. Es una consecuencia lógica frente a las aspiraciones de dominar su petróleo y sus recursos.
-El tratado de desarme que firmarán en algunas semanas Moscú y Washington no incluye a China, que con el desarme de Estados Unidos y Rusia pasará a tener un arsenal estratégico equiparable ¿Eso no significa dejar un problema para el futuro?
-Bueno, el acuerdo tampoco incluye las armas nucleares de Gran Bretaña o Francia o a Israel, que también se está volviendo una potencia nuclear importante, así que es claramente incompleto. Además, la cuestión del armamentismo funciona como una política de balanzas. Un país fabrica armas nucleares para contener las aspiraciones de otro. En ese sentido, China es hoy un aliado de Rusia y las armas nucleares de Rusia y China contienen las ambiciones globales de Estados Unidos.
-¿Considera como una amenaza la posibilidad de que Irán llegue a tener armas atómicas?
-Reitero, la cuestión del armamento atómico funciona de a pares. Un país busca tener armas para contener las ambiciones de otro, como ya ocurrió en el caso de India y Paquistán. Si Irán quiere tener sus armas es porque al lado hay un país enemigo como Israel, que ya es una potencia nuclear y significa una amenaza. El gobierno iraní ofreció crear una zona sin armas nucleares en la región de Medio Oriente pero no hubo respuestas porque en Occidente nadie quiere desarmar a Israel, sólo les preocupan las armas de Irán.
-Hoy Moscú es un jugador más en un mundo manejado por la economía, un rubro en el que Rusia no está en el primer puesto. ¿Cómo siente usted, como ruso, esta pérdida de protagonismo?
-La civilización humana va a entrar necesariamente en otro mundo porque la humanidad no podrá subsistir con el estilo de vida consumista norteamericano. Vivir de este modo significa acercarse a una catástrofe. En este sentido, lo primero que puede ofrecer Rusia es otra estructura geopolítica, puede ofrecer un mundo de civilizaciones.

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