Una fuerte tormenta de verano dejó al descubierto la vulnerabilidad de las nuevas construcciones.
Si bien esta vez no perdieron sus viviendas, las familias debieron, en algunos casos, autoevacuarse, otras fueron sacadas de sus casas por prevención por la Policía y la Gendarmería y muchos vieron dañadas sus pertenencias como muebles, electrodomésticos o prendas de vestir. En algunos casos el lodo superó los 50 centímetros.
Funcionarios sobrevolaron la zona y dijeron que "no hay riesgos de deslizamientos en la zona alta
Las casas del barrio Santa María, que sufrió las mayores consecuencias de la tormenta del martes, fueron entregadas hace 1 año y medio a varias familias que hasta el año 2006 vivieron por décadas en la ribera del río Tartagal.
Hace menos de 6 meses otros damnificados -esta vez los que quedaron sin casa por el alud de febrero de 2009- también recibieron sus viviendas. Fueron construidas al pie de las serranías, a pocos metros de dos complejos deportivos; más arriba - hacia el oeste- se encuentra una finca, que por años se dedicó a la explotación de la madera, aunque en el lugar se hicieron algunas reforestaciones con especies que no son autóctonas.
Improvisación y falta de obras
El caudal que bajó el martes a la noche drenó con toda velocidad hacia el acceso sur de Tartagal, cruzó la ruta 34 e inundó las viviendas del barrio Automóvil Club Argentino. Siguió su curso y llevó lodo por más de 30 centímetros al barrio Judicial de 128 casas, también damnificado el año pasado, y otros aledaños quedaron en el camino de la correntada. Y el Gobierno nacional, que incluyó en su presupuesto la obra del Ministerio de Planificación Federal "Canal Sudeste de Tartagal", de 2.500 metros de extensión y 10 millones de pesos de presupuesto todavía no licitó ni liberó los fondos. La obra fue anunciada el 15 de febrero de 2009 por el Ministro de Planificación Federal Julio de Vido, con motivo del aluvión y tenía un plazo de ejecución de 6 meses, pero nunca se inició.
"Estamos hablando con gente de (Obras Públicas) de la Provincia porque se tiene que construir un canal en la parte alta, dado que cada vez que llueve pasa lo mismo", explicó el coordinador de la municipalidad de Tartagal, Antonio Hoyos.
Unos 150 evacuados permanecían al cierre de esta edición alojados en el centro de entrenamiento deportivo en el centro de la ciudad.
Revivir la angustia
Enrique y Pastora Albis vivieron 50 años en la ribera sur del río Tartagal pero el verano del 2006 el desborde del río los dejó en la calle. "Mi casita tenía todo pero nos quedamos sin nada; tuvimos que volver a empezar de cero, tenemos un chico con una discapacidad profunda que tiene 48 años pero hay que atenderlo como si fuera un bebé. Superamos ese momento y creímos que aquí estábamos seguros. Pero ayer, cuando comenzó a llover, vimos cómo el agua con barro se venía de los cerros cada vez con más fuerza. No pudimos hacer nada para evitar que entre a todas las piezas y nos dañe los muebles, las camas", dijo Pastora, quien con su esposo temen lo que pueda suceder en una próxima lluvia.
Alicia y Elsa son otras dos vecinas del mismo barrio que también lucharon durante horas para evitar que la correntada "que baja de una finca nos deje sin nada. Mis cosas están hechas un desastre, mucho de lo que tengo no sirve y no pienso comprar nada más para mi casa; me cansé", dice Elsa, una mujer mayor también damnificada del año 2006.
A menos de 200 metros del barrio inundado, el IPV está construyendo otro complejo de 130 viviendas al que ayer directamente no se podía ingresar y está tanto o más expuesto a la corriente de agua que el barrio Santa María.
"No hay peligro de deslizamientos"
calle araoz
VUELO VISTA DEL PUENTE DE CALLE ARAOZ, QUE NO REGISTRO DAÑOS.
Tras un sobrevuelo que realizaron ayer por la mañana, funcionarios salteños aseguraron que no existe peligro de que se produzcan deslizamientos en el cauce del río Tartagal. Los secretarios de Obras Públicas y de Recursos Hídricos, Juan Carlos Galarza y Alfredo Fuertes, intentaron alejar el miedo de que se produzca un nuevo alud y calmar a los vecinos de esa ciudad que bien fresco tienen el recuerdo de la tragedia ocurrida el 9 de febrero del año pasado.
Las fuertes lluvias que se registraron en todo el territorio provincial activaron la alarma en esa ciudad del departamento San Martín, sobre todo porque el agua provocó inundaciones y 120 personas tuvieron que ser evacuadas el lunes pasado. Ambos funcionarios sobrevolaron la cuenca del río Tartagal y verificaron que no hay posibilidades de que ceda el terreno.
En la recorrida comprobaron además que las obras realizadas tras el alud funcionaron bien y lograron contener el cauce del río. Galarza indicó que los problemas registrados en esa ciudad, especialmente en el barrio Santa María, no fueron provocados por el desborde del Tartagal, sino por el agua proveniente de una quebrada cercana. Dijo que la canalización, el control de la erosión realizado y la construcción de gaviones y murallones en el río "permitieron la perfecta evacuación del agua".
Por su parte, Fuertes minimizó una amenaza de deslizamiento y comentó que los trabajos en los que invirtieron Provincia y Nación "evitaron que colapsaran los sistemas". En el sobrevuelo también estuvieron la presidenta del Instituto Provincial de Vivienda (IPV), Adriana Krumpholz, y el intendente de Tartagal, Sergio Leavy.
El pasado 9 de febrero se cumplió un año del trágico alud, fecha en la que el gobierno provincial recordó que para reparar los daños ya se invirtieron 63 millones de pesos y se entregaron 130 viviendas. Lo cierto es que cada vez que llueve, los vecinos temen un nuevo desastre:no pueden olvidar que buena parte de la ciudad quedó sepultada, en no más de 20 minutos, por el aluvión que con fuerza bajó desde la alta cuenca del río Tartagal arrastrando a su paso toneladas de barro, sedimentos y árboles.


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