Para el dirigente Eduardo Garcés “la propuesta es positiva, veremos como funciona en la práctica para las bodegas chicas y el necesario control del productor, quien deberá mirar la mirar la pagina Web del INV”
El Instituto Nacional de Vitivinicultura anunció que con la intención de garantizar una mayor precisión en los datos de cosecha, en los próximos meses iniciará el proceso para poder contar con una “Tarjeta del viñatero”.
Afirma el organismo que no se trata de un nuevo sistema de control sino de una mejora en el control ya existente que trae aparejado un sinnúmero de beneficios.
Consultado el dirigente viñatero Eduardo Garcés opinó que “la propuesta es positiva, pero que deberá observarse como funciona en la práctica, cuando aun hay bodegas trasladistas que extienden sus certificados de ingreso escritos a mano, y cuál será el mecanismo de información para el productor, o si deberá recurrir a una página web para saber cuánto se le cargó en su tarjeta”
Según la información difundida por el INV se trata de una tarjeta electrónica que reemplaza al “Certificado de Ingreso de Uva” y aporta al proceso de información: simplificación administrativa, inmediatez, transparencia para todos, mayor certeza y competitividad y agrega que el documento de identidad del viñedo, de uso obligatorio en el momento de cosecha, además de contar con toda la información del viñedo, incorporará los rendimientos probables en función de las cosechas de los últimos años, lo que permitirá tener la información en tiempo real de los rendimientos esperados. Con esta tarjeta el productor podrá realizar la correspondiente actualización de sus datos al momento de producirse la entrega de uva a la bodega y, en ese mismo instante, se producirá la transferencia de datos hacia el INV, lo que permitirá que además se mejore el control respecto de la relación uva/vino que se produce entre kilogramos ingresados y litros de vino obtenidos para cada una de las bodegas del país. Permitirá que los inspectores del INV además de controlar el tenor azucarino de la uva, puedan tener precisión respecto de la uva que se debe ingresar a la bodega.
Según el INV el sistema significará dotar de mayor transparencia la actividad, con ironía Garcés opina que “en la relación uva/vino, no hay dudas, lo más barato es hacer vino de uva, el precio de la materia prima es tan bajo, que cualquier otro insumo es más oneroso. Si hay mayor transparencia desde ya que debe apoyarse, al igual si implica menos burocracia, esto se viene prometiendo desde hace años , con trámites más simples, es de esperar que así sea, porque hasta ahora, son cada vez más las cargas y requisitos que los productores deben cumplimentar en una industria con gravísimos problemas de supervivencia”.
“Reitero que la medida, se verá cómo opera en la práctica, pero el nudo central del problema es el precio., y para esto es que necesitamos respuesta. Resulta penoso escuchar que hay apoyo para obtener mayor producción, riego por goteo, insumos, etc., y una variedad enorme de incentivos para obtener mayores volúmenes de cosecha, pero éste no es el tema, cuando no se sabe qué hacer con los 2.600 millones de litros de vino que tenemos éste año, hablar de mas producción es agravar el problema, la pregunta es qué hacemos con ella, que hacemos con lo que sobra. Lo que se debe buscar es salida para el producto, y la solución pasa por el mercado del mosto en el exterior, hay que exportar, pero hoy, por el retraso cambiario, nuestro producto es más caro, luego tenemos claras dificultades para vender, porque la competencia en el mundo es muy fuerte. Para la Argentina es posible multiplicar por tres o cuatro las salidas de mosto, pero con la actual política de cambio no es posible, perjudica al sector vitivinícola y también a varias actividades industriales”
“Es increíble observar que el precio del vino en tiempos de inflación es lo único que baja, y esto ocurre, porque hay mas oferta que demanda. El único camino es eliminar la sobreoferta, y exportar, no aumentará el consumo porque se haga publicidad, los cambios en los habitos son una realidad y es muy difícil modificarla, entonces el camino es llevarlo afuera del país con una mejor política económica, y continuar con una fuerte política de defensa del vino para continúe en la mesa de los argentinos”.
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El procedimiento reemplaza al Certificado de Ingreso de Uva (CIU) por lo que no es algo que genere una complicación administrativa sino todo lo contrario. Se trata de una simplificación administrativa y una constancia inmediata al momento de la entrega de la uva, a diferencia de lo que sucede en la actualidad donde el productor firma con posterioridad el CIU. A su vez, el productor va a poder chequear on line los kilos y las variedades que efectivamente han sido ingresados a esa bodega.. El sistema también va a permitir la actualización anual de las hectáreas implantadas sin necesidad de realizar un censo cada diez años dado que el productor va a tener que actualizar su registro y además declarar anualmente las nuevas implantaciones porque, de otra manera, el sistema no le va a permitir ingresar uva porque no corresponderá al rendimiento histórico del viñedo. Seguramente con el tiempo se podrán incorporar una serie de beneficios económicos y sociales a la tarjeta del viñatero.
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