Una jueza porteña ratificó una orden para que los viajes sean más baratos. La Ciudad apeló pero aceptó rebajas en abonos y extender a seis meses su vencimiento. Se aplicaría desde el mes próximo.
Según comunicó Subterráneos de Buenos Aires (Sbase), la empresa estatal porteña que tiene a cargo el subte, apelaron el punto principal que había ordenado la jueza, el de reducir la cantidad de viajes necesarios para acceder a cada descuento. Su argumento es que Liberatori se excedió en sus facultades, porque la determinación de tarifas es una potestad del Ejecutivo.
La discusión sobre el cuadro tarifario es la siguiente: Para quienes pagan con la tarjeta SUBE, que son la enorme mayoría de los pasajeros, el boleto cuesta $ 4,50 para los primeros 20 viajes mensuales. Liberatori pretendía que fuera hasta el viaje 16, pero Sbase n o lo aplicará hasta que se resuelva la apelación.
Entre el viaje 21 y el 30, el boleto baja a $ 3,60. La jueza pretende que valga así entre los viajes 17 a 24.
Del viaje 31 al 40 el precio es $ 3,15. La jueza ordenó que fuera entre los viajes 25 y 33.
Para quienes viajan más de 40 veces, el boleto baja a $ 2,70. Liberatori pidió que este boleto corriera a partir del viaje 34.
En cambio, la empresa sí aceptó cambios en los abonos para quienes pagan en efectivo, que parten de un boleto base de $ 5. Por un lado, creará uno de 20 viajes por $ 85 (lleva el boleto promedio a $ 4,25). En tanto, los abonos de 30, 40 y 50 viajes ya no vencerán a los 30 días corridos ni serán anuales como pide la Justicia: tendrán 180 días de validez, lo cual permitirá que más gente acceda a los mayores descuentos. De todas formas, esto no se aplicará inmediatamente sino cuando sea técnicamente posible (el mes que viene como mínimo). Además, si la Cámara de Apelaciones le diera la razón a Sbase, la empresa podría volver a su cuadro tarifario original.
Tras la decisión de Sbase de no cumplir su fallo, Liberatori podría aplicarle multas a las autoridades de la empresa. De hecho, el legislador del MST, Alejandro Bodart, quien presentó el recurso de amparo que motivó la causa, ya adelantó que le pedirá que lo haga, porque “con tal de seguir beneficiando a la concesionaria Metrovías, el Gobierno sigue sin respetar los fallos. Mientras, los usuarios pagan los platos rotos”.
El conflicto comenzó en marzo, cuando el Gobierno porteño puso en vigencia el nuevo cuadro tarifario. El principal problema es que para acceder a los boletos más bajos hay que viajar muchas veces, lo cual para la mayoría de los pasajeros, que sólo usa el subte dos veces por día laboral, sólo era posible en tres meses de este año, aquellos con más días hábiles.
Se trata de una discusión técnica mezclada con política. Por el lado del dinero, la explicación del Gobierno porteño es que el subte tiene costos crecientes, producto de la inflación y los aumentos salariales, y que la única forma de compensarlos es aumentando la tarifa cada tanto. En ese sentido, plantean que el esquema de precios decrecientes por cantidad de viajes se usa en muchas ciudades del mundo. Pero también hay cuestiones políticas. Por un lado, porque el amparo lo presentó un legislador opositor. Pero sobre todo porque la jueza Liberatori acumula varios fallos en contra de la gestión macrista, desde frenar la aplicación del nuevo convenio por el juego hasta ordenar la incorporación de docentes que la Ciudad había echado porque se habían burlado de Macri en una escuela.
Más allá de eso, lo cierto es que la tarifa del subte es una de las que más subió en los últimos años. En enero de 2012, cuando comenzó el traspaso del servicio de la Nación a la Ciudad, el boleto costaba $ 1,10. En ese año se lo llevó a $ 2,50. Luego, en noviembre pasado aumentó a $ 3,50, tras ocho meses de freno judicial por un amparo que también había presentado Bodart. A $ 4,50, acumula una suba de 309%.

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