Parece que después de octubre, el Gobierno Nacional buscará algún cambio en el rumbo económico. Y uno de esos cambios tendrá que ver, justamente con la conducción del ministerio de Economía. El tandilense Diego Bossio suena como el más fortalecido entre los nombres que se barajan.
Respecto a lo primero, en los últimos días circularon con fuerza cambios posibles en el equipo económico. Sonó la posibilidad de que el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, sea reemplazado. Esta semana viajó a Estados Unidos y ahora tiene previsto volver a irse el martes a EE.UU. Los nombres que más suenan para sucederlo son el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, y el titular de la ANSeS, Diego Bossio. Incluso hay versiones que señalan que podría llegar allí la actual presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.
Con respecto a las medidas que podrían tomarse luego de octubre, la mirada del mercado está puesta sobre el funcionamiento del sector de turismo. Hay quienes creen que el Gobierno podría desdoblar allí el tipo de cambio o, incluso, dejar de vender dólares a las compañías aéreas. Se calcula que la mitad del déficit comercial del sector (que este año rozaría los US$ 6.000 millones), obedece a las compras de tickets aéreos.
Hay quienes creen que, sin embargo, el Gobierno seguirá una estrategia no muy distinta a la actual y que de ningún modo anunciaría una suba en la alícuota de las tarjetas para el gasto en el exterior. La última vez que lo hizo, en abril de este año, el precio del dólar se disparó y superó el techo de los $10 en pocas horas. La salida de aquello fue el anuncio del blanqueo.
Siguiendo este razonamiento, sostienen los partidarios de esta visión, el Gobierno se inclinaría por continuar devaluando el peso al mismo ritmo que lo viene haciendo en los últimos meses. “Con la economía casi estancada como lo estará a fin de año, una devaluación no implicará que aumente la tasa de inflación”, comenta un economista de renombre.
Tanto cerca de Kicillof como de Marcó del Pont, reconocen que la economía crecerá a una tasa baja el año próximo como consecuencia de que no entrarán más dólares por la cosecha. Y que la restricción externa es lo que pisa el crecimiento de la economía. Por eso estudian alternativas para dejar atrás el cepo cambiario.




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