Si bien la tracción de Cristina Fernández promete arrasar con todas las diferencias en el peronismo de cara a 2011, su figura, sin la complementación que ejercía con Néstor Kirchner, muestra algunas debilidades difíciles de superar. La declaración de un intendente
Los díscolos del G8, por ejemplo, ratificaron a través de Pablo Bruera que su lucha se dará “por adentro”. Y la fuerte interna de Hugo Moyano con los caciques en el seno del PJ Bonaerense también podrían ir “al freezer” debido a la acción conciliadora de la Presidenta y al apoyo unánime que concita.
Sin embargo, hay quienes, por lo bajo, se preguntan quién ocupará su rol. La nueva división ministerial del trabajo, reflejó números atrás La Tecla, es: Aníbal Fernández para el Conurbano; Julián Domínguez y Florencio Randazzo para el interior.
“Yo, con el flaco, he tenido diálogos francos, sinceros”, dice a La Tecla un jefe comunal del interior. “Una vez incluso le cuestioné algún tema de construcción política”, se enorgullece, “y se lo tomó bien”.
Con CFK, las cosas son distintas: “la apoyo, hay que darle tiempo, pero es una mina capaz de pasarte quince veces por al lado y no saludarte”, se lamenta. "Ella da muy bien para el G20, para la ONU, para la OIT, pero no la veo bajando a los barrios", relata otro jefe comunal.
Cuestiones de forma que, a la distancia y tratando con hombres fuertes en algunos distritos, pueden provocar reveses como el cercano 28-j.







Comentá la nota