Talibanes golpean en Pakistán y hay 80 muertos en dos mezquitas

En el peor ataque desde que Barack Obama cambió la doctrina de seguridad nacional, las grupos vinculados a la red terrorista de Al Qaeda dieron ayer dos golpes simultáneos en Lahore.
Un día después de que Barack Obama modificara la doctrina de seguridad nacional de George Bush para dejar de lado la “guerra al terrorismo”, se produjo una nueva muestra sangrienta del poder de fuego que mantienen los grupos talibanes en Pakistán. Al menos 80 personas murieron ayer en Lahore, la segunda ciudad del país con más de 8 millones de habitantes, en unos ataques simultáneos contra dos mezquitas de una secta minoritaria del Islam, los ahmadis. Un grupo de desconocidos con ametralladoras y cinturones explosivos abrieron fuego y lanzaron granadas en los dos lugares de culto cuando los fieles se habían congregado durante la oración de los viernes. Tras dos horas de combates, las fuerzas de seguridad recuperaron el control de las mezquitas y lograron capturar a dos de los militantes islamistas.

Según informaron las autoridades, en el exclusivo barrio de Model Town, el ataque fue más breve y estuvo a cargo de cuatro hombres que ingresaron por la puerta trasera de la mezquita y dispararon a mansalva contra los asistentes, dejando a 108 personas heridas, informó el doctor Rizman Nasir, jefe de servicios de emergencias de la ciudad. Allí, las fuerzas de seguridad consiguieron reducir a dos de los asaltantes, pero un tecero detonó un cinturón de explosivos.

Por su parte, el golpe en la mezquita del barrio popular de Garhi Shahu se extendió durante algún tiempo más. Las tomas de televisión mostraron a uno de los atacantes parapetado en un minarete mientras disparaba con su fusil automático y arrojaba granadas de mano. Durante el intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad, los tres atacantes mantuvieron rehenes a varias personas. “Combatieron con la Policía durante algún tiempo, pero al darse cuenta de que estaban vencidos, detonaron sus cargas”, explicó el vicealcalde de Lahore, Sajjad Bhutta.

Los ataques de Lahore contra la comunidad Ahmadi ilustran los peligros que corren en Pakistán las minorías religiosas. Los integrantes de esta secta Ahmadi son considerados herejes por muchos musulmanes por creer que su fundador fue el salvador anunciado por el Corán, motivo por el cual sus seguidores han sufrido durante años la discriminación y los ataques ocasionales de islamistas sunis, aunque nunca hasta ayer habían sido tan amplios y coordinados.

El país sufre desde hace casi tres años una oleada de cerca de 400 atentados, en su mayoría suicidas, y golpes comando, perpetrados esencialmente por talibanes aliados de la red terrorista Al Qaeda, que dejó 3.300 muertos en todo el país. Algunos de estos ataques toman como objetivo comunidades minoritarias del islam en Pakistán, principalmente los chiitas, pero también los ahmadis, sobre todo en Lahore, cuna de este movimiento.

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