El tablero está, ahora faltan las obras

El tablero está, ahora faltan las obras

Luego de cuatro meses de tropiezos, Arroyo comienza a aceptar la "fórmula PRO". En ese contexto, la Nación ya le prometió ayuda para obras de envergadura. El gobierno de Vidal, en cambio, no aporta demasiado.

Como si hubiesen contratado una excursión en vacaciones, el intendenteCarlos Arroyo y algunos de sus colaboradores más cercanos se subieron con una sonrisa a la Van que cubrió los 404 kilómetros que separan Mar del Plata de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Arroyo viajó a buscar instrucciones y promesas. Se trajo ambas.

La semana anterior el jefe comunal anunció la llegada de un coordinador de Gabinete para asumir el rol de enlace entre las secretarías y, a la vez, conectar al municipio con la provincia y la nación. El jefe comunal informó esto, sin saber el nombre y tampoco tener demasiado claro cuál era la función. La mayoría leyó eso como una intervención encubierta. Obviamente, los rumores y las versiones estuvieron a la orden del día.

Incluso muchos funcionarios del gabinete se enteraron en esa conferencia de las novedades y, claro está, pusieron el grito en el cielo. “A mí no me va a controlar nadie, nada”, confió, ofuscado, un hombre del Ejecutivo a 0223 cuando se lo consultó por la función de este interventor. Antes había reconocido que “no sabía nada de nada” del anuncio de Arroyo.

El intendente nunca se caracterizó por su locuacidad, pero ahora no solo afecta su relación con los medios de prensa, sino que aquella promesa de gobierno horizontal, de diálogo con todos los sectores, cada vez está más lejos de la realidad. Hoy, se pueden contar con los dedos de una mano las personas en las que Arroyo confía. Y, a su vez, las personas en las que Arroyo confía no gozan del respeto del resto del gabinete.

“El hijo y el yerno definen todo. Arroyo se volvió muy desconfiado y solo los escucha a ellos”, deslizaron fuentes del entorno del jefe comunal.

En ese contexto, el anuncio desprolijo del desembarco de un “coordinador” profundizó la idea instalada que recorre los pasillos del municipio y habla de una gestión con un desgaste tremendo. En el gobierno nacional tratan de minimizar la idea del tablero de gestión como una intervención.

“No es ninguna revolución. Es un sistema para ordenar las obras y poder monitorear sus avances. Los nombres que se mencionan son todos pibes jóvenes que no tienen intención de intervenir nada, son técnicos que buscan facilitar las cosas”, contó un hombre del PRO y aclaró: “Si al tablero no le ponen obras no sirve para nada”. He aquí el centro de la cuestión.

La gestión de Arroyo lleva cuatro meses, pero todavía no arrancó. El intendente y su equipo se dedicaron a organizar algunos descalabros administrativos y financieros que heredaron (que no fueron pocos), pero más allá de eso no avanzaron en ningún proyecto concreto para mejorar la calidad de vida de los marplatenses. En el medio, sufrió la baja de cinco funcionarios de primera línea, unos envueltos en escándalos, otros rodeados de polémica.

Tras los constantes tropiezos, algunos cambios comienzan a observarse. Estos cuatro meses le enseñaron a Arroyo que aquella idea de gobernar Mar del Plata sin moverse de Mar del Plata es impracticable. Sin el apoyo del gobierno nacional y provincial es prácticamente imposible realizar obras de envergadura, especialmente si la meta es mantener las cuentas extremadamente ordenadas.

A la vez, el gobierno nacional y provincial no están dispuestos a ayudar a un intendente que puede dejarlos mal parados en cualquier momento. Así, el proceso en estos cuatro meses fue, primero, marcarle la cancha para después empezar a hablar de obras.

El martes Arroyo finalmente habló de obras con el ministro del Interior Rogelio Frigerio. En el encuentro, abordó dos clave: el gasoducto y larepotenciación de la central 9 de Julio. El primero garantizará la provisión de gas para industrias y hogares y destrabará el problema que tienen los nuevos edificios que están terminados, pero sin conexión de gas. El segundo, la provisión de energía eléctrica por varios años.

¿Y la Provincia? Las inversiones del gobierno que encabeza María Eugenia Vidal brillan por su ausencia. Su última relación con Mar del Plata fue la trágica muerte de una auxiliar de educación que le valió una denuncia penal. Hasta ahora, solo dio signos de recortes. Primero, con loscupos a comedores escolares. Ahora, según confiaron fuentes municipales a 0223, hubo un recorte de subsidios educativos que traerán severos problemas en lo inmediato.

“Vidal no manda un peso”, graficó una fuentes consultada por este medio. De hecho, el anticipo de 10 millones que Frigerio confirmó el miércoles para General Pueyrredon estaba frenado en las esferas del gobierno bonaerense.

Todas las promesas de campaña que hicieron el intendente y la gobernadora están lejos de cumplirse. Las reparaciones en la ruta 88fueron apenas un parche que dejó la denominada “ruta de la muerte” igual que antes. En el Puerto, el estallido social que muchos anticipan, está cada vez más cerca, ante la pasividad de Vidal y su equipo que, por caso, tardaron 4 meses en nombrar un responsable del Consorcio Portuario.

La necesidad tiene cara de hereje, reza el dicho. Y Arroyo, que parecía inflexible el 10 de diciembre, ya se volvió más permeable a las directivas del PRO. Hoy, el tablero está, que empiecen las obras. 

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