De la supervivencia a la pesadilla de la ingobernabilidad

De la supervivencia a la pesadilla de la ingobernabilidad
ROMA.- Si la política es el arte de lo posible, Silvio Berlusconi demostró ayer que practica este arte mucho mejor que sus rivales. Pero fue una victoria "psicológica" la que cosechó ayer el premier italiano, que si bien salió una vez más triunfal de uno de los desafíos más dramáticos que tuvo que vivir en su controvertida pero larga carrera política, deberá enfrentarse ahora a la pesadilla de la ingobernabilidad.
Como él mismo admitió ayer al hablar durante la presentación de un libro de Bruno Vespa, famoso periodista televisivo cercano al gobierno, con una mayoría parlamentaria con un margen de tres votos será difícil seguir adelante hasta 2013, cuando debería concluir naturalmente la legislatura.

Sobre todo, como también admitió el Cavaliere -que lucía radiante-, porque Italia tiene una deuda pública de 120% del PBI y necesita urgentes reformas estructurales. Reformas que, lógicamente, es imposible hacer con un margen tan acotado en la Cámara baja.

Consciente de esta debilidad, Berlusconi volvió a reiterar ayer su disponibilidad a ampliar su mayoría de gobierno para reforzarse y conseguir la tan ansiada estabilidad política.

"No queremos terminar como el gobierno de Romano Prodi, que colgaba de un par de votos", admitió el Cavaliere, que no descartó emprender una tratativa para incorporar a su ejecutivo al partido de centro de Pier Ferdinando Casini (un viejo aliado a quien ayer, durante la sesión en la Cámara baja, fue a saludar y a abrazar, lo que despertó suspicacias entre los periodistas).

Al cabo de una crisis nacida por cuestiones netamente personales -el creciente odio que maduró con Fini, un delfín que se cansó de esperar-, Berlusconi en cambio descartó cualquier arreglo con él. "Están cerradas las posibilidades de tratativas con Fini, que siempre me consideró un obstáculo para su carrera y a quien nunca expulsé del PDL [Partido del Pueblo de la Libertad]", dijo.

Si bien admitió que para él lo mejor sería ir a elecciones anticipadas, que se manifestó seguro de ganar, Berlusconi, consciente de que hay una crisis económica grave, consideró que no es el momento. "El país no necesita una campaña electoral", destacó.

Pero nadie descarta que en los próximos meses los italianos no deban volver a las urnas: si no refuerza sus tropas, no suma diputados u otros partidos a su ejecutivo, el gobierno podría caer en cualquier momento.

Los analistas, de hecho, creen que con la victoria de ayer Berlusconi no logró nada más que un "certificado de supervivencia política". Pero no resolvió los problemas de una crisis política que arrastra desde abril último, cuando comenzó a plasmarse la ruptura con Fini y el gobierno entró en una virtual parálisis.

Salvo la ley de presupuestos, que fue aprobada por todo el mundo debido a motivos de responsabilidad institucional frente a un período de gran tormenta financiera en Europa, ninguna normativa importante ha sido aprobada.

Con fábricas cerradas, desempleo en aumento y estudiantes universitarios en pie de guerra ante una reforma que implicará más recortes y más precariedad, la tensión social reina en el ambiente, tal como quedó demostrado ayer con los disturbios registrados en esta capital.

Errores

Es difícil pronosticar qué pasará en este marco con Fini, el heredero al trono que, evidentemente, cometió un grave error al pensar que podría desbancar así de fácil al líder máximo. Tildado de traidor no sólo por Berlusconi, sino también por muchos de sus seguidores de derecha, que lo acusan de haberse vendido a los comunistas, Fini aparece ahora desorientado, como en un callejón sin salida.

El líder del grupo Futuro y Libertad (FLI) cometió un grave error de análisis político. No supo imaginar que algunos de sus seguidores podrían caer en la red de seducción puesta a punto por los "berluscones". Además, cometió el error de darle demasiado tiempo al premier para prepararse para la batalla final de ayer, probablemente con métodos no transparentes.

¿Si el voto de confianza hubiera sido hace un mes, después de que Fini le exigiera la dimisión a Berlusconi, en ese momento bajo presión por el denominado Rubygate -cuando abusó de su poder para que la policía liberara a una menor que había participado de una de sus fiestas-, el éxito habría sido el mismo?

Con el naufragio de su proyecto de derrocar al premier, Fini también quemó la posibilidad de presentarse en el futuro próximo como el eventual líder del denominado Tercer Polo, formado junto con Casini y Francesco Rutelli. En este marco, la defección puesta en acto por tres diputados finianos que a último momento decidieron volver al redil del Cavaliere podría ser imitada por muchos otros parlamentarios "futuristas".

Muchos creen que el gobierno de Berlusconi -que no se mostró preocupado por haber ganado por una mayoría de tres votos, que lo convertirá en rehén de caprichos de unos y otros en próximas votaciones- flotará hasta mediados de enero.

Entonces, la Consulta, la máxima autoridad judicial, deberá hacer pública una decisión clave: si es constitucional la ley de legítimo impedimento que lo escuda de los procesos judiciales pendientes. Si el veredicto es negativo, el premier corre el riesgo de ser condenado por haber corrompido al abogado británico David Mills (condenado por el mismo hecho). Y entonces sí se complicará el escenario para el Cavaliere.

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