En el fin de semana se empezó a dar forma definitiva al gimnasio cerrado del polideportivo municipal de Pilar.
Según explicaron desde la empresa INSA, adjudicataria de la obra, esa secuencia es para permitir “el normal trabajo de las máquinas”.
En ese sentido, el subsecretario de Deportes municipal, Juan Carlos Arroyo, adelantó que “cuando se terminen de montar estas cabreadas, inmediatamente vuelve a trabajar la empresa Astori, que es la encargada de las gradas. Por eso durante un tiempo convivirán los dos trabajos y se acelerarán las obras”.
Cada cabreada del techo pesa 7 toneladas y mide 50 metros de largo y están siendo colocadas en su lugar por una grúa especial, capacitada para levantar 70 toneladas de peso.
Hasta las 2 de la madrugada del viernes, los operarios estuvieron trabajando en el armado de las pesadas cabreadas y por eso las labores de montaje comenzaron recién el sábado por la mañana.
Los brazos de la estructura (6 en cada lado de la mitad construida) fueron colocados sobre pilotes que en su base, tenían un cabezal de hierro.
La estructura recubre ese cabezal que luego fue soldado y abulonado. Según explicaron, esto permite el movimiento de la estructura. Para enganchar los brazos a la cabreada central, los obreros trabajaron a muchas metros de altura.
La obra del microestadio municipal comenzó el 15 de mayo del año pasado, mientras que el 7 de noviembre se inició el montaje de las tribunas, tarea que lleva adelante la reconocida firma Astori, que fue subcontratada por INSA.
El plazo tentativo para el cierre de los trabajos es de 18 meses aunque desde la Subsecretaría de Deportes estiman que podría extenderse por un semestre más.

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