La ministra de Seguridad dice que las ambulancias del SAME tienen orden del gobierno porteño de no entrar a los asentamientos. Y minimizó el robo en el hospital Piñero. Macri volvió a alertar que "se predica la anarquía".
Un nuevo hecho de inseguridad en el hospital Piñero y el piquete de ayer en la autopista Illia profundizaron el conflicto por la seguridad en la ciudad de Buenos Aires. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, responsabilizó esta mañana a la gestión de Mauricio Macri por la muerte de un hombre en la villa 31 del barrio de Retiro, al sostener que las ambulancias del SAME “tienen orden del Gobierno de la Ciudad de no entrar” a los asentamientos.
La funcionaria sostuvo que el deceso de Humberto Ruiz, de 47 años, ocurrido el martes último luego de sufrir una convulsión, “no fue por falta de policía” en la zona y agregó que “tres ambulancias del SAME” concurrieron al lugar “y ninguna quiso entrar” para asistirlo.
“La ambulancia no quiere entrar porque tiene orden del Gobierno de la Ciudad de no entrar a las villas”, acusó la ministra en declaraciones a radio Mitre.
Poco antes, en radio La Red, la funcionaria había considerado que Macri “se quiere victimizar” en la polémica por el retiro de la custodia de edificios porteños de la Polícia Federal. “La Ciudad puede perfectamente asumir la custodia” de los lugares de los que quedaron sin protección, afirmó. Pero además cuestionó la huelga que anunciaron los gremialistas del Hospital Piñero. “Es llamativo, porque el robo de un celular es un episodio menor”, afirmó.
Desde la otra vereda, Macri se quejó hoy de la que la presidenta Cristina Fernández “nunca atiende el teléfono” para resolver los problemas en el área metropolitana y volvió a advertir que durante la gestión kirchnerista “se ha predicado la anarquía”.
“El hospital y la escuela, ¿es parte de la ciudad o es un satélite marciano, privado y aislado del mundo?”, indagó el funcionario tras la decisión de la Casa Rosada de retirar la Policía, e ironizó que “no es que están descuidando la casa de veraneo de la presidenta en El Calafate”, sino “un lugar neurálgico de la ciudad”.



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