En Virgen de los Dolores, Caridi y Punta Taitalo hay familias que no quieren abandonar sus casas. El punto máximo de crecida será mañana.
Aunque la manifestación no se desarrolló por un tiempo prolongado, dejó en evidencia el drama que se vive en decenas de barrios costeros capitalinos donde muchos de sus habitantes se niegan a abandonar sus casillas por temor a sufrir robos o saqueos.
"Queremos que nos brinden soluciones porque ayer ingresó agua en toda la zona y se mojaron todos los electrodomésticos, los comestibles y los colchones. No queremos promesas, queremos ayuda aquí y ahora", dijo Sergio Dávalos, delegado de la humilde barriada, al tiempo que discutía con automovilistas que deseaban cruzar a la provincia del Chaco.
Por su parte, un equipo interdisciplinario del Ejecutivo municipal desde el miércoles trabaja en un relevamiento completo en los sectores costeros para prever planes de contingencia ante los probables problemas.
"Estamos interviniendo en distintos lugares, en la zona Sur y Norte. Intervenimos en algunos inconvenientes que ya empiezan a manifestarse, aunque el trabajo mayor que hay que hacer es el relevamiento de posibles inconvenientes que vayamos a tener entre mañana y pasado", explicó Martín Barrionuevo, secretario de Economía y coordinador de Gabinete de la Municipalidad.
Agregó que "estamos trabajando con la idea de poder trasladarlos, de ser necesario, a Santa Catalina, pero ahí hay que vencer el problema de la gente que no quiere dejar su casa. Por eso es importante el abordaje territorial de los agentes sanitarios, de los trabajadores sociales, para ir generando la necesidad de trasladarlos", afirmó el contador Barrionuevo.
Al cierre de esta edición los equipos de Gestión de Riesgo municipal intentaban convencer a los pobladores más reacios a dejar sus asentamientos si la creciente proseguía.
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