La suba de costos diluye el efecto de los mejores precios en la pesca

Pese a que 2010 hubo un repunte en los precios internacionales de varias especies, la industria pesquera no logró obtener beneficios significativos. Aseguran que la suba de costos afectó negativamente los resultados económicos del sector.
Si bien los precios internacionales de varios productos pesqueros comenzaron a repuntar, alcanzando los mismos e incluso mayores valores que los que existían hasta hace dos años, el crecimiento de los costos internos y la existencia de un tipo de cambio monetario estable son factores que siguen menoscabando la rentabilidad del sector.

Según el último informe difundido por la Subsecretaría de Pesca de la Nación, la cotización promedio de varias especies tuvo significativos incrementos a lo largo de 2010.

Entre los datos más relevantes para la industria pesquera marplatense, figura el hecho de que la merluza hubbsi en sus distintas variantes (entera, filets con o sin espina, envasada, etc) experimentó una suba de precios promedio del 7% respecto de 2009, volviendo a las cifras existentes antes de que se desatara la crisis financiera internacional que afectó el consumo y la capacidad de compra en mercados claves, como los de la Unión Europea.

Además de la merluza, hubo otras especies que experimentaron aumentos todavía más importantes durante el año pasado, como fue el caso del calamar, cuyo valor promedio subió un 84% respecto de 2009 y el langostino, que tuvo alzas del 17,9%.

Sin embargo, los beneficios que podrían haber generado estas subas quedaron disueltos por otros factores que fueron teniendo lugar de manera simultánea.

Entre los más decisivos -aseguran desde el sector empresario- figura el hecho de que mientras los precios internacionales mejoraron también subieron, y en proporciones aún mayores, los costos internos de producción. Y eso ocurrió en un contexto macroeconómico en el que Argentina mantiene un tipo de cambio que ya no genera beneficios decisivos para la competitividad de las exportaciones.

Desde distintas cámaras pesqueras de todo el país, desde hace tiempo vienen siendo descriptos los problemas que está provocando el acelerado crecimiento de los costos, que se verifica en la evolución de los precios de algunos de los principales insumos para el sector. Entre ellos se encuentran por ejemplo el gasoil, el cartón corrugado o el polietileno, así como la mano de obra y los servicios portuarios.

Según explicó el presidente del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas, Oscar Fortunato, en mayo de 2010 algunos de estos ítems ya habían sufrido alzas de entre el 30% y el 100% respecto de 2009.

Pero en realidad, los aumentos no se detuvieron allí, sino que continuaron creciendo a lo largo del último año de manera constante.

Por lo tanto, la mejora en los precios internacionales no alcanzó a compensar los mayores costos de producción.

"Percibimos que entre enero y febrero de este año los costos internos siguieron incrementándose mientras que los precios de nuestras mercaderías siguen estables al igual que el tipo de cambio", explicó Fortunato.

Este cuadro de situación ya fue planteado mediante un estudio que el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas, la Cámara de la Industria Pesquera Argentina y la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura elaboraron en mayo pasado, presentándolo ante el Subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yahuar y el gobernador Daniel Scioli.

En aquél momento y frente a la elocuencia de los datos, se comenzó a trabajar en la posibilidad de reducir los derechos de exportación de algunos productos, para ayudar a las empresas en situación más crítica a recuperar parte de su rentabilidad. No obstante la medida sigue en estudio.

Por su parte el gerente de la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, Dario Socrate, hizo notar que la combinación de mayores costos y un tipo de cambio monetario sin variaciones significativas provoca que haya cada vez menores márgenes de ganancia y hasta pérdidas en casi todos los eslabones de la cadena. "Los propietarios de buques fresqueros venden sus capturas en la banquina al precio que les pueden pagar los dueños de las plantas que, a su vez, están enganchados con la baja rentabilidad que tienen los exportadores", precisó. De este modo, planteó que las dificultades no sólo están presentes dentro las grandes compañías del sector, sino también entre los empresarios de escala más pequeña.

Además Socrate hizo notar que el aumento de costos no sólo está ligado a la inflación que afecta a los insumos y servicios más esenciales para la actividad, sino también con "una creciente presión tributaria y administrativa" por parte del Estado. "Existen cada vez más trámites y controles superpuestos que terminan generando un incremento de costos importante", sostuvo.

Junto a todo esto, la industria no deja de mirar con recelo lo que podría suceder en otros países con el comportamiento de sus divisas. "No sólo tenemos que ver lo que sucede con el dólar sino también lo que pasa con otras monedas como el real ya que Brasil representa un mercado muy importante. Su presidenta, Dilma Rousseff ya dejó entrever la posibilidad de devaluar y si eso sucediera sería muy perjudicial porque habría una baja significativa de los precios para la pesca en pesos", advirtió.

Comentá la nota