Luego de haber renunciado a su cargo en el FMI, se presentó a una nueva audiencia donde le instruyeron los cargos en su contra. Tendrá arresto domiciliario en Manhattan.
Fue un día agitado el de ayer para Dominique Strauss-Kahn: renunció a su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), fue incriminado de los cargos de intento de violación a una camarera en Nueva York y, una buena: será excarcelado hoy, previo pago de una fianza de un millón de dólares y una garantía de otros 5 millones, con arresto domiciliario en Manhattan y controlado por un brazalete electrónico a la espera del juicio.
La ley “es igual para todos”, y todos tienen derecho “a un juicio justo” en este Estado, dijo el fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus Vance, al término de la audiencia realizada en el Palacio de Justicia de Nueva York.
El banquero francés, de 62 años, compareció ante un tribunal que lo incriminó de los siete cargos presentados por la fiscalía de Nueva York, que precisó tener pruebas suficientemente sólidas que avalan esa decisión.
El banquero ingresó a la sala sin esposas, como sucedió en la primera audiencia tras su arresto, el sábado pasado, y dirigió una sonrisa a su esposa, la periodista Anne Sinclair, quien se ubicó en primera fila junto a su hija Camille, estudiante en Nueva York, que llegó acompañada de su esposo.
Strauss-Kahn quedará excarcelado bajo fianza, tras el pago de un millón de dólares y una garantía de otros 5 millones, según resolvió el tribunal de Nueva York a cargo del proceso en el que está acusado de intento de violación. El arresto domiciliario se cumplirá en un apartamento de Manhattan (cuyo alquiler será pagado por su esposa) y deberá usar un brazalete electrónico para evitar su fuga. La defensa de Strauss-Kahn explicó que su cliente estará permanentemente acompañado por un guardia armado de la empresa que provee dicho brazalete, y el gasto será asumido por el acusado.
Horas antes, con una nota manuscrita fechada el miércoles, escrita desde la cárcel neoyorquina de Rikers Island donde pasó las últimas tres noches, Strauss-Kahn anunció la dimisión a su cargo. “Es con infinita tristeza que me siento obligado hoy a presentar al directorio ejecutivo mi renuncia”, escribió.
El político, que se perfilaba como candidato socialista favorito a ganar las presidenciales francesas del año que viene, dijo pensar en estos momentos en su esposa e hijos, así como en sus colegas del FMI. Además, negó “con la mayor firmeza posible” todas las alegaciones hechas en su contra.
Strauss-Kahn fue denunciado el sábado por una camarera del hotel Sofitel de Times Square, Nueva York, por agresión sexual.
“Quiero proteger a esta institución a la que he servido con honor y devoción”, dijo Strauss-Kahn en la carta, en la que subrayó su intención de dedicar toda su “fuerza, tiempo y energía” a probar su inocencia.
La dirección del FMI fue asumida de forma interina por el número dos de la institución, John Lipsky, quien poco antes de este escándalo había anunciado su intención de dejar su puesto en agosto al finalizar su mandato.
La renuncia de Strauss-Kahn abrió la carrera por la sucesión y la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, de 55 años, se perfila como la favorita para el cargo.

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