Ayer empezó el tiempo de Cuaresma que va desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo antes de la Misa de la Cena del Señor. Monseñor Andrés habló sobre la diversión en tiempos de penitencia y sobre la decisión papal.
En la Iglesia Catedral frente a los fieles habló de la falsa sabiduría que promueve la sociedad de consumo de creer que la vida es sólo diversión y que todo tiene que estar orientado a extenderla al máximo. Recordó que, los cuarenta días que nos separan de la Pascua -de allí el nombre de Cuaresma que se le da a este tiempo- son una peregrinación que iniciamos en la fe hacia el encuentro más personal e íntimo con Dios.
Dejando en claro la postura de la Iglesia con respecto a los carnavales, Monseñor dijo: “Para favorecer el clima espiritual de este tiempo de penitencia, conviene tomar algunas medidas que lo beneficien. Por ejemplo, una sabia tradición que recibimos de las generaciones que nos precedieron fue la de concluir el carnaval el día anterior al Miércoles de Ceniza. El ambiente exterior nos ayuda al recogimiento interior. Así como es saludable para el ser humano celebrar la vida y revestirla de colores, de música y de danza -dentro de los límites del buen gusto y el respeto que merece el cuerpo humano aun en medio de la fiesta-, así es también saludable detenerse a pensar en ese otro aspecto que tiene la vida, allí donde se muestra lo efímero y pasajero que es todo”.
Aseveró que el engaño está en creer que la vida es sólo diversión y que todo tiene que estar orientado a extenderla al máximo. “Es cierto que Dios creó al hombre para ser feliz y por eso no hay ningún ser humano que no quiera serlo. Pero hay muchos que se dejan tentar con propuestas de felicidad, por así decir, a corto plazo. Esa es la falsa sabiduría que promueve la sociedad de consumo. La cultura cristiana choca con esa mentalidad que valora más el ser que el tener, que adora el dinero, el poder, el placer y la fama. El dogma incuestionable al que se rinde culto se basa en el tener y consumir”.
Al mismo tiempo agregó: “Los cristianos debemos reaccionar decididamente frente a una cultura que despersonaliza a nuestra gente y la engaña porque no brinda respuestas verdaderas a la aspiraciones más hondas que tiene todo ser humano, por el sólo hecho de haber sido creado por Dios, aunque no siempre llegue a darse cuenta de ello”.
Al hacer mención a la decisión Papal dijo: “En estos días hemos escuchado muchos comentarios sobre la renuncia del Papa. Para comprender su decisión hay que ir a las palabras que él mismo pronunció, palabras que, además, son muy útiles para iluminar nuestra propia vida y también el tiempo de Cuaresma.
El Papa declaró que ‘después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino‘. Y luego al final, aseguró que ‘también en el futuro quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria‘. En esas frases está la clave evangélica de la ofrenda total de su vida a Dios, como siempre lo ha hecho. Aprendamos también nosotros a examinar reiteradamente nuestra conciencia ante Dios para tomar las decisiones con el sincero deseo de hacer lo que Dios quiere.
Entonces también nuestra vida, hecha ofrenda a Dios, estará casi naturalmente inclinada a la plegaria” destacó.
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