Hubo varios episodios que evidencian el distanciamiento político. Más noticias en el Bajo Palabra de esta semana.
Episodios del distanciamiento
Si bien nadie cree que la sangre llegará al río, porque siempre terminaron acordando, varios peronistas están preocupados porque José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti ya no disimulan sus diferencias. Hubo varios episodios que evidencian el distanciamiento político. Schiaretti se acercó a Olga Riutort, movida que molestó a De la Sota, quien mandó decir que iba a impulsar una “renovación” del PJ cordobés. En un primer momento, el gobernador respaldó la ley de nuevo canje de deuda que propuso el Gobierno, aunque luego cambió de opinión. El exgobernador no anduvo con grises y salió a rechazar el proyecto, que fue aprobado el miércoles pasado. Los diputados delasotistas Carlos Caserio y Blanca Rossi firmaron una iniciativa propia que consensuaron con el massismo, pero Schiaretti no la rubricó. El viernes pasado, también se diferenciaron. Mientras De la Sota aseguró en Misiones que el país está en un situación “igual” al escenario previo de la crisis de 2001, Schiaretti dijo en la Fundación Mediterránea que “estamos lejos” de aquella realidad. Pero tal vez el enojo más profundo de De la Sota con Schiaretti es por las elecciones en Marcos Juárez. Si bien el exgobernador fue al último acto de campaña, los delasotistas lo acusan de no haber incidido en su amigo, el intendente de Marcos Juárez, Eduardo Avalle, para que acordara con el PJ. “No sólo no colaboró, sino que a través de algunos de sus operadores nos pateó en contra”, afirmó un funcionario delasotista que aún no pudo digerir la derrota ante el macrismo y el radicalismo en la ciudad del sudoeste.
Dragún y la izquierda
Omar Dragún, secretario general del Smata y de la oficialista CGT Regional Córdoba, el miércoles rompió su prolongado silencio para anunciar la buena noticia de que Volkswagen exportará 90 mil cajas de velocidad a China. Dijo que la operación permitirá congelar las suspensiones. La empresa le cedió el privilegio del anuncio, más allá de que haya participado en las negociaciones. Algunos leen en esa decisión empresarial la intención de reforzar a Dragún en la fábrica cordobesa, donde el Smata enfrenta a sectores de izquierda. Además, Dragún aprovechó para pegarle a la oposición en su gremio. Dijo que los sectores de la izquierda buscan “el caos” y que “haya despidos” para sacar provecho. En las dos plantas Volkswagen de Córdoba, el Smata tiene 12 delegados; y la lista opositora, siete representantes. El 13 de noviembre se elegiría delegados.




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