Más de 6 mil personas se acercaron a las instalaciones del Club Regatas para presenciar en vivo el evento de su vida. Entre la felicidad de los ganadores, se mezcló el sabor amargo de los que no pudieron alcanzar su sueño. Hubo enojos porque no se sortearon 20 casas.
La crisis habitacional que vive Corrientes quedó en evidencia ayer. Para unas 180 familias el 4 de mayo será un día inolvidable, ya que tendrán su hogar en el barrio Independencia de esta capital. Para un poco más de seis mil quedó el sabor agridulce de saber que estuvieron cerca. En el cierre del sorteo realizado en el Club Regatas hubo fuertes cuestionamientos porque desde el INVICO informaron que las 20 viviendas restantes quedarán a disposición del Poder Ejecutivo.
La vigilia se asemejaba a la de un recital de la banda del momento. Ni siquiera un partido de los más gloriosos que vivió el equipo que hoy conduce Nicolás Casalánguida lograba a alcanzar el clima que presentaba el parque Mitre.
Los primeros en llegar al acceso principal del club fantasma, lo hicieron por la madrugada. Abrigos, algunas frazadas y mate en mano fueron los aliados de los más tempraneros.
Con los primeros rayos del sol, el ambiente comenzó a tener otro color. La “marea humana” ganó las calles internas del parque y se extendió hasta la avenida Vera y calle Catamarca. En motos, remises, camionetas, colectivos o caminando, la gente casi corriendo trataba de arribar a la fila y ser testigo del “sorteo de su vida”.
Para la ocasión, el Instituto de Viviendas de Corrientes (INVICO), coordinó un dispositivo especial de seguridad y de tránsito. Personal de distintas áreas de la Policía provincial controló la zona externa e interna de la institución remera.
La Dirección de Tránsito de la Municipalidad de la ciudad de Corrientes dispuso un operativo para organizar el ingreso y egreso de los vehículos.
Pasadas las 8:30 se abrieron las puertas del club, las personas comenzaron a ganar las tribunas con la ilusión de que horas más tarde escuchen su nombre en el escenario montado en el corazón del campo de juego.
Gran parte de la mañana, el personal del INVICO se abocó a hacer ingresar en una urna el papel impreso de cada uno de los inscriptos para este sorteo.
Mientras esto sucedía, mujeres con sus hijos, ancianos acompañando a algún familiar, jefes de familia que pidieron permiso en sus trabajos, seguían copando las gradas. Cerca del mediodía la Policía decidió cerrar las puertas y muchas personas quedaron afuera.
Con el paso de las horas, los nervios iban ganando a los presentes, hasta que pasadas las 14 comenzó el sorteo tan esperado.
Las primeras 10 viviendas fueron destinadas a personas con algún tipo de discapacidad, las 3 siguientes a ex combatientes.
Desde la 14 y hasta la 180 quedó en manos de aquellas que cumplieron con los requisitos exigidos por el organismo provincial.
Ante tanta demanda y la desconfianza, mucha gente se tomó el trabajo de anotar uno por uno el nombre de los ganadores. A las 16:45, el locutor de turno anunció que se acercaba el fin. Allí comenzaron los gritos señalando que faltaban 20 viviendas.
Esos gritos se comenzaron a multiplicar y en la desconcentración, muchos comenzaron a acercarse a las autoridades para pedir explicación. Personal de la Infantería de la fuerza provincial realizó un escudo humano para evitar que la situación se complicara.
Ante los reclamos, la gerente del área Sociales del INVICO, Zulma Gadea, tomó el micrófono e informó que “el faltante queda a disposición del Poder Ejecutivo provincial”. Esto generó abucheos y posterior resignación de los aspirantes que deberán seguir esperando por el tan anhelado sueño de la casa propia.
Comentá la nota