Presionado por las acciones diplomáticas y las sanciones de Occidente, cambió de estrategia, pero exigió la salida de militares de Kiev de las regiones del Este
El paso atrás del presidente ruso, cuyas motivaciones ayer no eran del todo claras, podría ayudar a bajar drásticamente la tensión en una región que vive su peor crisis desde el fin de la Guerra Fría, a comienzos de los 90.
"Pedimos a los representantes del sudeste de Ucrania, a los partidarios de la federalización del país, que aplacen el referéndum previsto para el 11 de mayo próximo", dijo Putin, que explicó que con ello se crearían las condiciones necesarias para el diálogo con el gobierno de Kiev.
El mandatario también conminó a Kiev a suspender la ofensiva militar contra los bastiones prorrusos en la región insurgente de Donetsk, que ya dejó varias decenas de muertos entre milicianos y militares.
"Rusia se dirige a las autoridades de Kiev con la exigencia de que cesen de inmediato todas las operaciones de castigo en el sudeste del país", dijo. Y agregó que esa operación únicamente agudizará las divisiones en la sociedad ucraniana.
El mandatario aseguró que Rusia retiró sus tropas de la frontera con Ucrania para trasladarlas a sus bases de entrenamiento regular. Las maniobras militares del Kremlin en la frontera también eran causa de fricción entre Moscú y Kiev.
Para Estados Unidos, la nueva estrategia de Putin es insuficiente para la reducción de la escalada de la violencia en el este de Ucrania. "El cambio de opinión de Moscú ayuda, pero hay mucho más que Rusia puede hacer para reducir la tensión", dijo Jen Psaki, vocera del Departamento de Estado.
El primer ministro interino de Ucrania, Arseni Yatseniuk, fue más lejos en sus críticas, al advertir que Putin "sólo vende humo" con su decisión de aceptar las elecciones.
En un aparente cambio de estrategia, el líder del Kremlin aceptó por primera vez que Ucrania celebre las elecciones presidenciales adelantadas. Putin anunció su decisión tras reunirse ayer en Moscú con el presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, quien llegó a la capital rusa en una misión mediadora.
Putin incluso llegó a declarar que los comicios organizados por el gobierno interino "son un paso en la buena dirección". Una afirmación muy alejada de la descalificación y falta de legitimidad que Moscú solía achacar a esta cita electoral, convocada tras la llegada al poder en Ucrania de los opositores que derribaron al presidente Viktor Yanukovich, el pasado 22 de febrero, en un "golpe de Estado anticonstitucional", según el Kremlin.
El visto bueno de Rusia a los comicios se produce después de una intensa presión política y diplomática por parte de la Unión Europea y Estados Unidos en los últimos días, en coincidencia con la ofensiva militar lanzada por las autoridades ucranianas en el Este y el aumento de la violencia.
PRESIONES
Entre las razones que los observadores occidentales barajan sobre el cambio de estrategia de Putin figura el costo económico que para el Kremlin ya implican las sanciones económicas y que además supondrían, por un lado, la pérdida de clientes potenciales en Europa y, por otro, el mantenimiento de las regiones mineras del este de Ucrania.
Occidente, el principal sostén del nuevo gobierno de Kiev, lanzó alarmantes advertencias de que una cancelación de las elecciones significaría el caos para Ucrania y el fin de la ayuda prometida por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para salvar al país del colapso financiero.
Líderes como el presidente francés, François Hollande, o el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, se refirieron incluso al peligro de que esa cancelación llevara al país a una confrontación civil.
Rusia criticó hasta ayer que esos comicios fueran a realizarse en medio del operativo militar que se desarrolla en las regiones prorrusas, como expresó el titular de Exteriores, Sergei Lavrov, a sus colegas europeos en el Consejo de Europa celebrado anteayer en Viena.
No obstante, Putin matizó ayer su marcha atrás en cuanto a los comicios: "Las elecciones no decidirán nada si todos los ciudadanos de Ucrania no entienden cómo se garantizarán sus derechos después de su celebración".
Fue una clara alusión a la minoría prorrusa y a la exigencia de Moscú de que se lleve a cabo una reforma constitucional en Ucrania que salvaguarde los derechos de la población prorrusa. Las regiones del Este, donde los rusohablantes son mayoría, son partidarias de contar con una mayor autonomía respecto de Kiev.
Ayer, tras el giro de Putin, los mercados rusos reaccionaron con alivio. Desde que comenzó la crisis, hace unos meses, miles de millones de dólares se fugaron de Rusia, al tiempo que la economía se paralizó.
EL FMI, AL RESCATE DE KIEV
Ucrania recibió ayer un primer tramo de 3190 millones de dólares, en el marco de un plan de ayuda de 17.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), informó el Banco Central ucraniano.
El dinero del FMI debe ayudar al pago de las deudas de Ucrania con el gigante ruso Gazprom, que amenazó con cesar sus entregas de gas si no recibe un pago anticipado este mismo mes.

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