El BCE la llevó de 0,5 a 0,25%; la inquietud por una inflación menor a la esperada llevó al presidente de la entidad, Mario Draghi, a tomar una decisión que llevó tranquilidad a los mercados
"¡Lo hizo! Es una auténtica sorpresa. Una sorpresa bienvenida", comentó Jonathan Loynes, jefe economista de Capital Economics de Londres.
¿Qué llevó a Draghi a tomar la decisión de poner esa tasa al nivel más bajo de la historia del BCE? La inquietante reducción de la inflación observada en la zona euro, que en octubre cayó a 0,7%, contra 1,1% un mes antes, su nivel más bajo desde 2009.
Esa desaceleración de los precios constituye un serio peligro porque podría empujar a Europa hacia una espiral deflacionista, de la cual tendría serias dificultades para salir, sobre todo en momentos en que un euro demasiado fuerte comienza a penalizar las exportaciones.
Draghi afirmó, sin embargo, que la sobrevaluación de la moneda europea no influenció su decisión. Ayer, al término de la reunión del comité director del banco, se mostró, por el contrario, particularmente inquieto por la cuestión de los precios.
"La constelación económica actual, con una demanda de crédito débil, sugiere que la zona euro puede hallarse a las puertas de un prolongado período de baja inflación", dijo.
La decisión parece haber tranquilizado a los mercados: inmediatamente después del anuncio, la moneda única cayó a 1,3354 por dólar, su nivel más bajo desde el 18 de diciembre. El 29 de octubre, la moneda europea había cerrado a 1,38 por dólar. Para los expertos, más allá de 1,40 euros por dólar, la incipiente reactivación de la zona euro se vería seriamente comprometida.
Simultáneamente, en el mercado secundario, donde se cambia la deuda emitida, los títulos españoles a diez años retrocedieron a 4,032%, contra 4,149% anteayer. Las obligaciones italianas a diez años, por su parte, cayeron a 4,085%, contra 4,21% el día anterior, y los bonos portugueses a 5,870%, contra 5,891%.
Naturalmente, la sorpresiva medida no alcanzará para sacar al euro de la crisis. Sin contar con que no todos los socios europeos aplauden la decisión de Draghi. Si bien Grecia, España y Portugal sufren la desinflación, no es el caso de Alemania, donde el precio del mercado inmobiliario parece embalarse.
Pero, sobre todo, la tasa rectora actúa principalmente sobre la oferta de crédito: limitándola, la BCE reduce el costo de financiamiento de los bancos, que bajan a su vez la tarifa de los préstamos que consienten a empresas y particulares. "El problema es que si esos clientes no solicitan créditos, no es sólo porque los consideran demasiado caros, sino porque la fragilidad de la reactivación los inquieta y juzgan imprudente endeudarse en esas condiciones", explica Frederick Ducrozet, economista del Crédit Agricole CIB.
En otras palabras, el BCE debe reflexionar sobre otras medidas suplementarias. Una opción que parece haber sido también integrada por Mario Draghi, que afirmó que el BCE "tiene otros instrumentos en reserva". Entre ellos, los especialistas hablan de una tasa de depósito negativa o un nuevo LTRO ( Long Term Refinancing Operation uOperación de Refinanciamiento a Largo Plazo).
La primera medida implicaría que los depósitos que los bancos hacen en el BCE dejarían de ser remunerados o gratuitos: por el contrario, deberían pagar. Esta medida los incitaría a hacer mayores esfuerzos para prestar dinero a sus clientes. El LTRO consistiría en prestar dinero a los bancos a largo plazo, esperando que éstos aumenten su caudal de créditos a sus clientes.
La decisión tomada ayer por las autoridades del BCE demostró a sus críticos que está muy lejos de ser una institución con las manos atadas por sus estatutos, que le imponen como tarea principal luchar contra la inflación, manteniéndola alrededor del 2%. El anuncio de ayer es la prueba de que es capaz de tomar con extrema seriedad la noción de que la estabilidad de precios puede ser amenazada también por la deflación.
El BCE entró así en un nuevo terreno. En sus 15 años como responsable del nivel de las tasas de interés para la eurozona, es la primera vez que toma una decisión tan directamente ligada al riesgo de deflación. A partir de ahora, Mario Draghi y su equipo podrán argumentar que el banco que dirigen no sólo es independiente de presiones políticas, sino, sobre todo, libre de la obsesión por la inflación que aqueja al Bundesbank alemán desde la Segunda Guerra Mundial.
LOS NÚMEROS DE LA UE
El BCE busca evitar una espiral deflacionaria
0,25%
La nueva tasa de interés
La anterior era de 0,5%; la baja busca impulsar el crédito en la eurozona
0,7%
La inflación de octubre
En septiembre había sido de 1,1%; es el nivel más bajo desde 2009
2%
La inflación deseada
La tarea del BCE es mantener los precios a un nivel saludable para la economía
1,334
Euros por dólar
Tras el anuncio, la moneda única cayó al nivel más bajo en casi un año; un euro por encima de US$ 1,4 amenaza la competitividad de las exportaciones del bloque
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