Una nueva etapa comienza en la isla. El fin de los mandatos eternos. Los delegados del Comité Comunista debatirán reformas económicas.
Así, la Revolución Cubana comenzó a despedirse ayer de los hombres que le dieron vida y la sostuvieron por más de cincuenta años. El Partido Comunista (PCC) inauguró su VI Congreso con la impresión de que será el último para la vieja guardia revolucionaria, a la que pertenecen el presidente Raúl Castro y los popes comunistas que promedian los 70 años de edad. Fue todo un símbolo que, por primera vez en la historia, Fidel Castro no asistiera a la celebración partidaria.
La apertura del Congreso coincide con el 50º aniversario de la victoria de Bahía de Cochinos. Entre el 17 y el 19 de abril de 1961, las Fuerzas Armadas de la Revolución (FAR) derrotaron a 1.500 soldados anticastristas entrenados por los Estados Unidos. El general a cargo de la ceremonia citó al ausente Fidel, cuya renuncia al primer secretariado será aceptada formalmente por el PCC.
Bajo la estatua de José Martí, las efigies del Che Guevara y Camilo Cienfuegos y una gran fotografía de Castro de la época de la batalla de Playa Girón, el desfile abrió con un “recorrido” por los hitos militares de Cuba que comenzó con una cabalgata de 128 jinetes, escoltados por centenares de soldados armados con lanzagranadas.
El VI Congreso, que venía retrasándose desde 2002, tiene como agenda exclusiva el análisis de las medidas de apertura económica que impulsa Raúl Castro para sacar a la isla de su pantano productivo. Las reformas cuentan con el aval de las FAR y del Ministerio del Interior, pero necesitan el visto bueno de los delegados del partido para su implementación. Esta vez, la cúpula partidaria dispuso que sólo mil de los 700 mil militantes que tiene el PPC participen de las discusiones que durarán hasta el martes.
Aunque los medios oficiales anuncian que habrá debate y “fuertes resistencias” a las propuestas, se descuenta que la aprobación será un trámite. El Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social es un paquete de 291 medidas pensadas para alentar la iniciativa privada y mejorar el penoso rendimiento de la producción cubana. Incluye, entre otras cosas, límites a la participación del Partido en la administración pública y mayores niveles de autonomía para las empresas.
También prevé eliminar, al menos, medio millón de empleos públicos, poner fin a la canasta básica subsidiada y definir una nueva política de precios. Además, el proyecto propone renovar el régimen de tenencia de la tierra para poner a trabajar las parcelas ociosas en manos del Estado. Otros puntos son la elaboración de una nueva ley de impuestos, la revisión de más de treinta leyes y la apertura al mercado inmobiliario y de automóviles particulares.
En el único discurso del acto, la presidenta de la Federación de Estudiantes Universitarios le advirtió al “imperio” que los jóvenes cubanos “no fallarán” a su país y que “defenderán una obra que es de todos”. Por la fuerza del paso del tiempo, la vieja guardia ya no es la custodia exclusiva de la Revolución. Y, en una nueva muestra de apoyo a los Castro, el presidente venezolano, Hugo Chávez, felicitó ayer a Cuba.



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