Contra todos los pronósticos, el banco central norteamericano anunció que continuará con la compra masiva de títulos públicos; optimismo en América latina
La sorpresiva decisión, que se movió a contrapelo de lo que pretendía el Congreso de este país y de lo que esperaban los analistas y económicos, llevó alivio al mundo: disparó una verdadera fiesta en los mercados, especialmente, en el de Wall Street y calmó a las plazas más temerosas, como las de América latina.
"Vamos a esperar a que haya más evidencia de recuperación económica" antes de dar un paso que signifique limitar los estímulos, sostuvo la Reserva Federal, al fijar su posición.
El titular del organismo, Ben Bernanke, mantuvo abierta la puerta a próximos recortes en ese sentido. "Posiblemente, más adelante en este mismo año", pero una vez que "tengamos más indicios", dijo, en la que, tal vez, sea su última conferencia de prensa como titular del poderoso organismo (ver aparte).
En todo caso, Bernanke se negó a fijar un cronograma. "No hay un calendario determinado. Si los datos confirman nuestro panorama básico, si tenemos más confianza, entonces podríamos actuar más adelante este año. Pero no hay un calendario ahora", aseguró.
La decisión tomó en otra página a buena parte de los legisladores republicanos que, ante el discurso oficial que habla de "brotes verdes" en la economía, vienen pidiendo un recorte a fondos de ayudas sociales, sobre todo de los bonos de comida.
"Esto es una fiesta", decían, por su parte, los operadores de mercado, que veían garantizada la liquidez necesaria para empujar importantes subas en los principales indicadores.
Algunos alcanzaron techos inéditos, como el índice accionario S&P 500, que llegó a los 1725,52 puntos. El referente por excelencia, el índice industrial Dow Jones, cerró con una escalada del 0,95%, para situarse en los 15.676 puntos.
La euforia de los mercados contrasta con una lectura política más cauta del curso económico. La Fed percibe un crecimiento "moderado" de la economía y "alguna mejora" del empleo, pero esperará a tener "más pruebas" de que el progreso es sostenible en el tiempo antes de retirar su programa de compras de activos.
Eso implica que, por lo menos por el futuro inmediato, mantendrá las compras masivas de bonos norteamericanos por 85.000 millones de dólares al mes.
La decisión también impulsó la cotización del petróleo y el crudo de Texas, de referencia en este país, se disparó el 2,51 % para cerrar en 108,07 dólares el barril.
LA REACCIÓN REGIONAL
En América latina, en tanto, el anuncio también disparó las ganancias en los mercados, que estaban pendiente por completo del movimiento de la Fed y temían que un recorte en el programa desatara una salida repentina de dólares.
Las bolsas borraron sus pérdidas tempranas después de que la Fed decidió seguir con el mismo ritmo en su vasto programa de compras de activos, que, desde su puesta en marcha, llevó miles de millones de dólares a los mercados emergentes como América latina.
Los programas de estímulo monetario de la Fed y las políticas expansivas en Europa y Japón redujeron las tasas de interés en las economías desarrolladas a casi cero, algo que llevó a los inversores a buscar mejores retornos por el mundo. La región, por ejemplo, fue inundada de divisas en los últimos años.
Aunque las divisas ayudaron a financiar a las economías y alimentaron el precio de las materias primas, también fortalecieron a las monedas latinoamericanas, lo que erosionó la competitividad exportadora en lo que Brasil llamó una "guerra cambiaria".
En junio, el anuncio de que la Fed podía levantar el pie del acelerador en su estímulo monetario cambió radicalmente el escenario para la región y comenzó a preocupar a los economistas por la posibilidad de que los miles de millones de dólares que recibió salieran abruptamente hacia Estados Unidos. Eso generaría volatilidad y desbarajustes financieros en una región que atraviesa por una desaceleración económica.
Por ahora, el problema de la Reserva Federal es que, si llega a soltar los estímulos y la economía no responde bien, se vería obligada a corregir sobre la marcha. Y no quiere correr el riesgo. A pesar de todo, la Fed dijo que la economía había logrado avances incluso teniendo en cuenta la presión fiscal y los recortes efectuados al presupuesto de gastos.
"Considerando los recortes fiscales, se puede ver una mejora en las condiciones de la actividad económica y del mercado laboral desde que, hace un año, comenzó el programa de compra de activos", sostuvo el organismo.
LA INYECCIÓN MONETARIA
El costoso plan de estímulo ya lleva cuatro años
85.000
millones de dólares
Es la cifra mensual que la Reserva Federal destina a la compra de títulos públicos norteamericanos
10.000
millones de dólares
Los analistas especulaban que iba a ser reducida esa cantidad de dinero, por mes, del plan de estímulo
3,6
billones de dólares
Es lo que destinó la Fed en tres rondas de compras de bonos desde 2009
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