Sonia Molina volvió a la casa donde estuvo tres meses secuestrada

La fiscal de Bahía Blanca María Marta Corrado encabezó un procedimiento en la casa que pertenece a Estefania Heit, la periodista de Canal 4 de Coronel Suárez, que fue detenida junto a su esposo, Jesús Olivera, como presuntos responsables de la privación ilegal agravada de Molina.
En la casa de Grand Bourg 1832 la fiscal recorrió las instalaciones junto a dos de los abogados defensores de la pareja, Claudio Loffval y Mariano Jara, quienes ya habían sido apercibidos por su alta exposición mediática.

Sin embargo, la presencia más esperada fue la de Molina, de 33 años, quien en su calidad de víctima tuvo que volver al lugar en el que, dijo, permaneció secuestrada, vejada y sometida a tratos inhumanos, indicaron voceros del caso.

La medida apunta a esclarecer ciertos detalles dados por la víctima en su relato, en torno a cómo fue que escapó a través de una ventana, y que había sido claramente cuestionado por los acusados en sus respectivas indagatorias.

La denuncia de Molina sacudió al país en noviembre pasado, cuando la mujer se presentó ante la policía para reportar que había estado secuestrada por tres meses a instancias de un supuesto pastor que la sometió a diferentes tormentos.

La sorpresa fue mayor cuando se supo que la pareja del pastor era una conocida periodista del noticiero local que había participado de esas situaciones.

De acuerdo con la denuncia, Molina viajó desde su ciudad, Río Colorado, en Río Negro, hacia los alrededores de Coronel Suárez, en el centro de la provincia de Buenos Aires, convencida por Olivera, supuesto pastor que le prometía que allí encontraría su paz interior.

Sin embargo, de acuerdo a la denuncia, la mujer fue recluida en una vivienda donde vivía la periodista Heit, y allí fue sometida a diferentes tormentos psicológicos y físicos.

También dijo que las veces que salió de la vivienda (donde apenas le daban agua y comía una vez por semana una mezcla de polenta y alimento para perros) fue para retirar dinero que le pedía a su familia, con el fin de entregárselo a su líder espiritual, señala la investigación.

Al límite de sus fuerzas físicas, según confirmaron los médicos que la vieron, Molina logró escapar de esa casa el pasado 12 de noviembre, a través de una pequeña ventana, y pudo pedir ayuda.

La fiscal Claudia Lorenzo -en ese momento en reemplazo de su colega Corrado- solicitó el arresto de Heit y de su marido, quien primero escapó de la ciudad con la ayuda de su esposa y más tarde se entregó.

Heit y Olivera quedaron acusados y procesados por privación ilegal de la libertad, abusos sexuales agravados, estafa e intento de homicidio.

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