Hay inquietud en los mercados peruanos ante la indefinición del electorado en decidir si el próximo presidente será un nacionalista o una partidaria del libre mercado
El nacionalista Ollanta Humala y la conservadora Keiko Fujimori están prácticamente empatados en un sondeo de intención de voto para la segunda vuelta electoral por la presidencia de Perú, en lo que anticipa una reñida recta final que tiene inquietos y volátiles a los mercados.
Humala, quien ha moderado su discurso izquierdista pero aún inquieta a los inversores, obtendría un 39% de los votos; mientras que Fujimori, considerada partidaria del libre mercado, lograría un 38% en el balotaje del 5 de junio, de acuerdo a la encuesta de la firma Ipsos Apoyo.
En una previa encuesta pública de Ipsos Apoyo, difundida el 24 de abril, Humala tenía un 42% de las preferencias mientras que Fujimori un 36%.
Los encuestados que expresaron su intención de votar blanco, nulo o de los que aún no optan por un candidato sumaron un 23%.
El sondeo de Ipsos Apoyo se había filtrado a los mercados financieros locales durante la jornada, lo que provocó que el índice de la bolsa limeña cerrara ayer con un alza del 6,12%, el mayor avance diario desde noviembre del 2008, porque Humala tiene menos adeptos entre los inversores.
La bolsa peruana se ha comportado muy volátil desde los resultados de la primera ronda electoral el 10 de abril, cuando Humala y Fujimori quedaron en el primer y segundo lugar en los comicios.
En tanto, la moneda peruana, el sol subió un 0,25% animado por el avance de Fujimori, considerada amiga del mercado y de espaldas a la caída de los mercados externos.
Algunos analistas consideran que varias de las propuestas populistas del militar retirado pondrían en riesgo la estabilidad fiscal y las líneas económicas que han hecho de Perú uno de los países de mayor crecimiento en el mundo.
Otros también ven con temor su iniciativa de gravar las ganancias extraordinarias de las empresas del sector minero, uno de los motores de la economía local.
En tanto Fujimori, carga el pasivo de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, quien está preso por violaciones de derechos humanos y corrupción que golpearon su Gobierno entre 1990 y el 2000.
La legisladora Fujimori ha tratado de desmarcarse del Gobierno autoritario de su padre y hasta ha jurado que no lo indultaría si llega a la presidencia.


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