Soda Stereo en un mundo de ensueños

Soda Stereo en un mundo de ensueños

Un equipo del Cirque du Soleil hace una completa inmersión en la obra del trío argentino, que inspirará el show que se estrenará en Buenos Aires en marzo de 2017; el anuncio se hizo en Montreal, con la presencia de Zeta Bosio, Charly Alberti y Laura Cerati

Ha sido una especie de sesión de análisis. Debieron revisar la propia historia, desempolvar viejas cintas, reencontrarse con el sueño que iniciaron hace treinta años. Y ha sido una experiencia movilizadora, dicen, de un impacto emocional muy fuerte. Regresan imágenes, sonidos, mucho tiempo compartido entre los tres. Una experiencia que vuelve a ponerlos frente a un desafío que les es familiar: el de ir siempre por más.

Zeta Bosio y Charly Alberti resumen así los sentimientos que conmueven su espíritu desde hace ya varios meses, una emoción parecida a la que sienten todos quienes están sentados a la mesa del restaurante de este hotel situado en la zona histórica de Montreal la segunda ciudad de Canadá -un manso trazado urbano de aire europeo en el que abundan restós, galerías de arte, locales de diseño y muros de piedra-, a la que ambos llegaron para avanzar en un proyecto artístico que terminará por convertir a Soda Stereo en la banda latinoamericana de rock más influyente de todos los tiempos: en marzo de 2017, el muy prestigioso Cirque du Soleil presentará en Buenos Aires un espectáculo inspirado en las canciones del grupo, como antes lo hizo con el repertorio de Los Beatles (Love) y Michael Jackson (One), una idea que lleva doce meses de trabajo en la más estricta de las reservas e insumirá otro tanto hasta que el universo creativo del trío se materialice en escena, primero en nuestro país y más tarde en Chile y México.

A la mesa está también sentada Laura Cerati, la hermana de Gustavo. Es una mujer pausada y de una discreción que la resguarda de adoptar un innecesario protagonismo, pero que ocupa aquí un lugar central no sólo por sus responsabilidades en la custodia de la formidable obra de su hermano, sino porque su beneplácito (y el de la familia a la que representa) terminó por darle al proyecto un imprescindible cobijo emocional. "Mamá está encantada, feliz, no podía creerlo", dice sobre Lilian Clark. "Ha sido nuestra primera aliada", agrega Charly.

En la reunión que ocurre en el mediodía canadiense -estamos en tierra de Joni Mitchell, Leonard Cohen y Neil Young, los tres artistas faro en la historia del rock de este país- está también Daniel Kon, uno de los tres hombres que comenzaron a darle forma a este sueño hace veinte meses y cuya historia profesional está asociada al grupo desde los primeros tiempos. Los otros dos son Roberto Costa, presidente de PopArt, quien no pudo llegar hasta aquí por una indisposición física, y Diego Sáenz, CEO de PopArt Music, la empresa argentina que después de haber llevado a Roger Waters a Buenos Aires vuelve a comprometerse con un espectáculo de primerísima línea en el mercado internacional, esta vez, además, asumiendo la coproducción del show junto al Cirque du Soleil.

El sueño comenzó en octubre de 2013, por medio de una conversación telefónica que los tres mantuvieron con Charles Joron, Chief Production Manager de la compañía que hace treinta años fundó Guy Laliberté ("Laliberté: un nombre es un destino, decía Lacan", se divierte Kon) y que con espectáculos tan celebrados como SaltimbancoAlegría o Varekai viene deslumbrado al mundo con su mezcla de destreza física, precisión coreográfica y poética del ensueño.

"¿Les gusta el frío extremo?", escucharon al otro lado de la línea al cabo de ese diálogo. Un mes después estaban sentados en las oficinas de Montréal frente a Joros y Jean Francois Bouchard, Creative Guide de esa deslumbrante fábrica de ilusiones. Hubo empatía e interés artístico inmediatos, pero los ejecutivos canadienses plantearon la necesidad de hacer un focus group con la agencia internacional Ipsos.

Zeta recuerda ahora el impacto que le provocó visualizar mediante gráficos y barrales qué significa hoy Soda Stereo para las audiencias de Chile, México y la Argentina. Al cabo de ese relevamiento de mercado, las tres palabras que aparecieron con mayor frecuencia fueron innovación, creatividad y sensibilidad.

"Las vivencias fueron muy intensas en aquel momento", rememora Charly. "El vértigo hizo que para nosotros fuese muy difícil entender la verdadera dimensión de lo que ocurría y tuviésemos cierto grado de inconsciencia. Es por eso que aún hoy el fenómeno no deja de sorprendernos." Su compañero agrega un dato que por sí mismo da cuenta de la velocidad cegadora con que ocurrieron los hechos: desde el lanzamiento de Nada personal hasta el comienzo de la grabación de Signos pasaron tan solo seis meses, dice.

Nadie reconoce su mano mientras está escribiendo la historia.

La primera chispa se encendió en el mismísimo Cirque du Soleil. Antes de que se llevase a cabo el estudio de mercado, los creativos reunieron a los numerosos miembros latinos del staff y les preguntaron cuáles eran las primeras sensaciones que provocaba en ellos la asociación del circo con Soda Stereo. Las ruidosas muestras de entusiasmo no dejaron dudas: había que avanzar.

En octubre de 2014, la embajada argentina en Montreal sumó a los dos músicos y a Laura Cerati. Hubo nuevas presentaciones a una mesa más amplia de ejecutivos encargados de comenzar a bocetar un plan de negocios y creativos que se interesaron en comprender en profundidad los detalles de la época, el significado de las letras (fue ardua la traducción dada la dimensión poética de la escritura de Gustavo) y el impacto emocional que cada etapa había provocado en los miembros del trío. Poco después se presentó el proyecto a las autoridades de Sony Music en Nueva York y comenzaron las conversaciones de los equipos de abogados (el estudio Baker and McKenzie en representación de los intereses argentinos).

Educados en una cultura del negocio bastante más informal, Zeta y Charly sienten que están bajo la lupa de entomólogos, o asociando recuerdos en el consultorio de un analista. "Hubo que buscar recuerdos dentro de cada uno, revisar situaciones que estaban un poco olvidadas. Hubo que explicar la estética que trajo cada disco nuevo, el despliegue escénico de cada presentación en vivo. Quieren entender qué nos sucedió a cada uno de nosotros en aquel momento, y qué nos sucede ahora cuando lo recordamos. Sí, por momentos se parece a una sesión de psicoanálisis", se ríe Charly, y los dos insisten en una o dos expresiones que quieren resumir el modo en que ejecutivos y creativos han hecho su inmersión en el universo artístico de Soda Stereo: pasión verdadera y un profesionalismo casi obsesivo.

Hubo que dar, además, muchos detalles que contribuyeran a comprender el espíritu social que animó la vida argentina tras la clausura de la dictadura: el pulso bailable, la liberación de los cuerpos, la necesidad de celebración que trajo la primavera democrática y la pesadumbre que provocó la Guerra de Malvinas. "Durante alguna exposición dije «Let's dance on the rubble», creo que es una línea de un tema de un grupo de la época, que quiere decir algo así como bailemos sobre los escombros -señala Kon-. Me pareció que era una imagen bastante precisa de lo que había ocurrido."

La revisión ha traído revelaciones inesperadas en materia musical. Zeta lo explica con gracia: es la primera vez que ambos podrán escuchar la música del grupo desde debajo del escenario, un privilegio que hasta ahora estuvo reservado a los fans. "Con Gustavo íbamos con los micrófonos inalámbricos adonde estaba la consola para tener por un momento una perspectiva más amplia de lo que ocurría. Pero no era tan habitual. No podíamos escuchar a Soda: estábamos entretenidos haciéndolo."

Hurgando en viejas cintas, sobre todo en grabaciones de las primeras épocas, pero también en las sonoridades inesperadas que trae el prodigio técnico de las herramientas digitales, el equipo encontró en ese océano sonoro verdaderas pepitas de oro. Para ajustar los temas a las necesidades del espectáculo (en algunos pasajes de Love y One se utilizaron fragmentos y se editaron otros de un modo que producía nuevos sentidos ), se ha desmontado minuciosamente cada canción: ahora una pista, por ejemplo, trae la voz desnuda de Gustavo en "De música ligera", en una suerte de falsa versión a capela que jamás ha sido escuchada de esa manera.

"Es fascinante esa posibilidad de reinterpretar la obra -dice Charly-. Pero debemos ponerla en relación con los tiempos que requiere el movimiento en el espacio, porque esencialmente se trata de un espectáculo teatral. Por eso no importa cuáles son los hits o los temas que nos marcaron en nuestra vida personal. Estamos poniendo sobre la mesa la discografía completa, y más. Lo esencial en todo caso es lo que ellos interpreten de esa obra mientras visualizan la puesta en escena."

Que esa estética cultivada tan celosamente en los años 80 -visible en osadas apuestas escénicas, en videos ambiciosos e incluso en la indumentaria y los peinados- sea ahora traducida a un espectáculo teatral, a cargo de una compañía que es todo un sello de excelencia en materia de entretenimiento, despierta en ambos mucha expectativa. "Durante nuestras presentaciones en vivo siempre intentamos que el público viviera una experiencia sensorial. Será ahora nuestro turno para sorprendernos -dice Zeta-. Cuando vimos Love, el tributo a los Beatles, a mí me resultó fascinante la recreación de los años 60. Apenas uno traspasaba el umbral del espectáculo, tenía la sensación de estar en una instalación."

Una rara intensidad emocional rodea el proyecto. El nombre de Gustavo vuelve una y otra vez a la conversación. No hay angustia en ese recuerdo, sino la tibia aceptación de quienes saben que los dados han caído de ese modo. Hay también un sentimiento de gratitud, y la certidumbre de que éste es un modo de reencontrarse con la voz del amigo que no se irá nunca del todo y con la belleza perenne de su poesía. Es una manera de acercarlo, de traerlo un poco más de regreso, de rendirle tributo. Porque -lo dicen ambos con palabras distintas e idéntica emoción contenida- se lo extraña.

A fin de año algunos representantes del Cirque du Soleil irán a Buenos Aires a capturar el espíritu de la ciudad y de su gente. Zeta y Charly alimentarán el proceso creativo. Hay pruebas de que serán escuchados. Durante la cena que sigue a esta conversación, en un bar de tapas del barrio histórico, Kon cuenta que durante la realización de Love los creativos del circo le mostraron a Yoko Ono una primera versión del montaje escénico de "Come Together". La viuda de Lennon no estuvo de acuerdo con la interpretación del tema, le resultó demasiado cheesy: tiene una carga erótica excesiva, dijo, están perdiendo de vista el compromiso político y social que es su esencia. Desde luego, hubo modificaciones.

El bar está casi vacío a medianoche. Se han sumado Martín Larumbe y Matías Loizaga, hombres de PopArt; Verónica Cheja, directora de Urban Press, y Agustina y Francisco Macri, responsables del testimonio audiovisual de este momento histórico. Hay mucha camaradería y ánimo de celebración. Se escucha música lounge o electrónica, hasta que el colega Bebe Contepomi toma por asalto las consolas y de pronto suena Soda. Es el pase de magia de un hechicero. El efecto es de cierta extrañeza al escuchar esas canciones efervescentes y tan familiares en esta remota ciudad francófona. Es el reencuentro con un sentimiento muy lejano. Es la prolongación de un sueño que está cumpliendo tres décadas. "Porque todavía seguimos soñando", había dicho Charly.

El bar está cerrado ya a los forasteros. Suena rabiosa, hermosamente, esa música de otro tiempo que está a punto de asaltar el futuro. Hay risas, abrazos, bullicio; hay un brindis por lo que vendrá. La voz poderosa de Gustavo incita a llorar de furia y alegría.

Hay algo conmovedor en ver a un grupo de argentinos haciendo cumbre en una de las cimas artísticas del mundo.

EN PRIMERA PERSONA

"Con Gustavo íbamos con los micrófonos inalámbricos adonde estaba la consola para tener por un momento una perspectiva de lo que ocurría. No podíamos escuchar a Soda: estábamos entretenidos haciéndolo" - Zeta Bosio, bajista

"Hubo que buscar recuerdos dentro de cada uno, revisar situaciones que estaban un poco olvidadas. Hubo que explicar la estética que trajo cada disco nuevo, el despliegue escénico de cada presentación en vivo" - Charly Alberti, baterista.

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