El tío de Sebastián Piñera dice que Pinochet lideró “un régimen político”. Reconoce que estuvo al tanto de las desapariciones de la dictadura.
Inmerso en su reflexión, Piñera escucha hoy a todos los sectores. Pero también a su familia, con quien compartió un almuerzo en La Moneda hace unas semanas, cuando el debate recién asomaba. La opinión de uno de los comensales, su tío, es invaluable para el mandatario porque no sólo encarna el sentir de la Iglesia sino también el pasado que sigue vivo en Chile. Monseñor Bernardino Piñera, obispo emérito de 95 años, presidió la Conferencia Episcopal –la misma que formuló esta semana el pedido de indulto– cuando Augusto Pinochet regía los destinos de Chile y aceptó hablar con PERFIL desde su hogar de Santiago.
—¿Qué le aconsejaría al presidente Piñera?
—Mi sobrino debe darles un indulto a esos militares que ya están viejos, llevan ya veinte años en la cárccel y algunos están enfermos. Después de veinte años, las penas ya están purgadas y los militares presos no representan un peligro para la sociedad. No hay delito que no se pueda perdonar al cabo de veinte años, sobre todo cuando se trata de crímenes cometidos en el marco de un régimen político donde la gente creía realizar una obra política.
—¿No considera usted el régimen de Pinochet como una dictadura?
—No quiero meterme en definiciones políticas. Los responsables cometieron sus crímenes dentro de un régimen político militar en el cual estaban obligados por la obediencia. Actuaban por órdenes de superiores, con mentalidad militar. Y teniendo en cuenta que aquí ya se ha indultado a los responsables de terrorismo, debería indultarse también a los militares. De una buena vez, hay que dar vuelta la página de la historia en Chile.
—¿Qué sucede con los familiares de los desaparecidos que no tuvieron justicia?
—Los familiares de detenidos y desaparecidos hace muchos años que tienen su postura contraria y me extrañaría que cambiaran de parecer a esta altura. Este es un camino para cerrar un período conflictivo de nuestra historia, un acto de generosidad, como ya se ha actuado generosamente con la gente del otro grupo.
—¿No cree que provocará el efecto contrario reviviendo el odio?
—Hoy día, los carabineros y las fuerzas armadas son las instituciones que cuentan con la mayor confianza y la mejor imagen de todo el país. Han vuelto a tener la simpatía y la confianza del pueblo chileno y éste es un motivo más para que puedan recibir un indulto por los crímenes del pasado. El país ya ha olvidado los conflictos que pudo haber con ellos en algún momento.
—Usted lideró la Iglesia en esos años, ¿escuchaba sobre torturas y desapariciones?
—Cuando yo era activo, escuchábamos de los crímenes, por supuesto, estábamos al corriente de las denuncias de desapariciones y yo hacía lo que suponía que debía hacer. Nuestras acciones las hacíamos en forma colectiva, como figura en los documentos firmados junto a otros obispos.
—¿Le planteó alguna vez este tema a Pinochet como jefe de la Iglesia?
—Con Pinochet hablábamos de muchos temas. Imagínese de lo que conversan un presidente y un obispo en esa situación: de actualidad, de lo cotidiano y, por supuesto, uno de los temas eran los derechos humanos. En general, era un hombre bastante afable, con quien se podía conversar.
—¿Qué respuestas le daba?
—No puedo dar una respuesta concreta ahora. Fue hace mucho tiempo.
—Si Pinochet estuviera vivo y preso, ¿estaría de acuerdo en indultarlo?
—Yo estoy a favor de que haya una disposición al indulto a los militares como lo hubo para tanto revolucionario y activista. Pero de ahí a definir a quién le corresponde, yo no me meto. Mi postura es adoptar una decisión que se ajuste a la búsqueda de la paz. Como obispo viejo, chileno y cristiano, me gustaría que hubiera una ley de indulto en el Bicentenario en beneficio de los militares presos. Sería oportuno y el país lo vería con agrado.


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