Snowden dice que le gustaría recibir asilo permanente en Brasil

Snowden dice que le gustaría recibir asilo permanente en Brasil
Sería “un honor” si el gobierno de Dilma se lo ofreciera, afirmó en una entrevista.
A Edward Snowden, el ex especialista de la CIA que trabajó además para la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA), le gustaría recibir el asilo permanente de parte de Brasil. Así lo expresó en una entrevista que concedió a la TV Globo, que fue cursada vía email y a través de su abogado en Rusia, donde goza de un asilo temporario. Esta es la segunda vez en pocos días que el joven analista hace saber de su interés por desembarcar en territorio brasileño y asentarse allí definitivamente.

Pero no es el único lugar a donde se ha dirigido: realizó la misma sugerencia en Alemania. Durante el reportaje, Snowden sostuvo: “Si el gobierno brasileño quisiera defender los derechos humanos, será un honor para mí ser parte de eso”. Y enseguida precisó: “Nunca voy a canjear informaciones por asilo. Y no creo que el gobierno brasileño pretenda eso”.

El ex técnico de la NSA, que recolectó enorme cantidad de datos sobre los mecanismos de espionaje generalizado practicado por las autoridades norteamericanas en todo el mundo y las entregó a mitad de año al diario británico The Guardian y a otros medios internacionales, se encuentra en una suerte de limbo. Mientras Washington lo reclama para juzgarlo por “traición” y por revelar documentos secretos, el gobierno ruso le otorgó la protección hasta agosto de 2014. Luego tendrá que renovar su estatus o buscar un hogar definitivo. Snowden presume que su retorno a Estados Unidos es inviable y así lo hizo saber a través de la entrevista concedida a la emisora Globo, al señalar que no cree “en un juicio justo”, dentro de su país.

Hace una semana, el diario Folha de São Paulo publicó una “carta al pueblo brasileño” escrita por el ex analista y que se interpretó claramente como un pedido de asilo.

La presidenta Dilma Rousseff no ocultó su incomodidad frente a la nota. Cuando los periodistas le preguntaron si Brasil podría refugiar al joven estadounidense, ella remarcó: “No me encaminaron ningún pedido y además yo no interpreto cartas de nadie. No creo que el gobierno brasileño tenga que manifestarse sobre algo que un individuo no deja claro. No nos dirigió nada a nosotros”, se ofuscó.

Lo cierto es que un día después de este aparente entredicho, Brasil tomó una decisión basada, justamente, en las denuncias de espionaje de las más altas esferas políticas brasileñas, Dilma incluida, practicadas por la NSA. La revelaciones fueron del propio Snowden y las acercó al país en septiembre pasado a través del periodista también norteamericano Glenn Greenwald, quien trabajaba entonces para The Guardian. Fue justamente debido a que trascendieron las actividades de espionaje del gobierno estadounidense a funcionarios brasileños que se frustró el viaje de Rousseff a Washington, donde debía reunirse con su par Barack Obama y se anunciaría un gran negocio de 5.000 millones de dólares: la compra de 36 aviones caza a la Boeing. El miércoles pasado, Brasil anunció que había optado por adquirir las aeronaves a la empresa sueca Gripen.

El ex analista de la CIA expresó, en la entrevista, su entusiasmo por Brasil: “Estoy impresionado por la creciente libertad política que viven los brasileños”, sostuvo. Y añadió, a modo de ejemplo, las condiciones de libertad y seguridad en que vive Greenwald en Río de Janeiro “a pesar de las presiones recibidas por parte de Estados Unidos e Inglaterra”. Pese a buscar lugares donde asentarse definitivamente, el joven agradeció el asilo temporario de Rusia porque le permitió “vivir libremente”.

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