Involucró al presidente del Banco Macro y acusó a El Tribuno pero no desmintió ninguna prueba. "¿quieren guerra? ¡Tendrán guerra!" advirtió. Manuel Godoy estuvo ausente
El diputado anteño Pedro Sández amenazó en varias direcciones, pero se ensañó, llamativamente, con el presidente del Banco Macro, Jorge Brito, contra quien viene enfrentado en los últimos meses. Al intentar defenderse de las denuncias que lo involucran en manejos irregulares de tierras en su departamento, Sández advirtió que "cuando a Brito lo pueda agarrar en varias rengas, como me acusan a mi, les digo que este rengo anda derecho. A mi no me callarán hasta que se destape la olla. ¿Quieren guerra? Vamos a tener guerra", bramó en el recinto. Sández y - en ausencia de su padre Manuel Santiago - Lucas Godoy usaron anoche el recinto y el fuero legislativo para cargar contra El Tribuno por el documentado informe en torno a maniobras ilegales, efectuadas desde el poder político y gracias a un entramado de familiares y amigos que actúan al amparo de la intromisión de varios protagonistas del escándalo en la Justicia. Con estas maniobras intentan adueñarse de tierras en Anta, esta vez a través de juicios apropiatorios teñidos por una compleja trama de maniobras confusas.Sández y Godoy (h) usaron la misma frase contra El Tribuno: se trata de "un ataque sistemático" - idéntica terminología usó el Foro de Intendentes para amparar al cuestionado intendente de Pichanal Julio Jalit. De todos modos, no lograron explicar las maniobras que en 2011 los propios campesinos alertaron tras el escándalo con varios lotes fiscales de Tolloche y que obligó al gobernador Juan Manuel Urtubey a revocar las adjudicaciones.En ese momento, pastajeros de Talavera ya advirtieron que laderos de Godoy, de Sández y del intendente de El Quebrachal, Leonardo García, ocuparon el lote fiscal 65 para apoderarse luego de 2.000 hectáreas de tierras fiscales.El Tribuno informó, simplemente, lo que para los anteños es un estilo conocido desde hace décadas. Acorralado, Sández pronunció un desordenado discurso en el que pretendió dar una interpretación política a una serie de aparentes ilícitos. "Lo único que llevo a la casa es tierra en la oreja. No tengo ni una hectárea. Gracias a Dios, mi gente me conoce".



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