En diálogo con Diagonales, el intendente de Berisso, quien no va por la reelección, analizó el escenario electoral local y bonaerense. Sus futuro post 10 de diciembre y la posibilidad de gestionar junto a Daniel Scioli.
Parado fuera del microclima electoral en el que están inmerso quienes se candidatean, el intendente de Berisso, Enrique Slezack, analizó con Diagonales el escenario de cara a las PASO del 9 de agosto, en las que se declaró prescindente a la hora de definir preferencias respecto a las dos fórmulas locales. Lamentó que no se haya podido expresar la unidad y manifestó su preferencia por la fórmula a gobernador que integran Julián Domínguez y Fernando Espinoza.
“Creo que la fórmula que mejor acompaña la candidatura presidencial de Daniel Scioli es la de Domínguez y Espinoza” dijo el jefe comunal que el 10 de diciembre dejará la municipalidad de Berisso porque no va por la reelección. Consideró que ese armado plantea el desafío de representar una combinación entre el “federalismo” representado “por un hombre que viene de un distrito del interior y otro que ha demostrado capacidad de gestionar un distrito como La Matanza, que en cantidad de habitantes es como si fuera tres provincias a la vez”.
Más allá de la postura definida, el berissense considera que su preferencia no tiene que ver con un rechazo a la que integran Aníbal Fernández y Martín Sabbatella. Tampoco se sube a la corriente que la cuestiona por no ser ciento por ciento peronista. “Tenemos tradición frentista, y nosotros en Berisso muchas veces apelamos a esa convergencia” dijo Slezack, y aclaró que más que apuntalar por qué el “no” a Fernández–Sabbatella ("porque no tengo razones", dijo), prefiere plantear las razones del “si” a Domínguez–Espinoza.
En ese sentido recordó que siempre fue de la idea de que un intendente fuera gobernador. Y si bien no se logró, Domínguez tiene antecedentes en ese tipo de gestión, y Espinoza llega a la precandidatura al frente de un municipio. “Con el plus de que lo hace siguiendo el mismo camino de Alberto Balestrini”, agregó.
El terruño. Más allá de que cuando el 9 de agosto entre al cuarto oscuro optará por una de las dos boletas del Frente para la Victoria (FpV) a nivel local, Slezack prefiere sostener su prescindencia ante la opinión pública. Dio libertad de acción a sus militantes y él no mostrará preferencias por Juan Ignacio Mincarelli o Ramón Garaza, los dos contendientes.
“No tiene sentido que lo haga –explica-, porque yo no establecí acuerdos con ninguno de los dos, y me parece que ambas son grandes listas, una –la de Garaza- con un componente gremial más fuerte, y otra la de Mincarelli- con dirigentes con capacidad, entre los que hay gente nuestra”. Hay en sus palabras un dejo de lamento porque no se logró la unidad que buscaba con su decisión de bajarse de una posible reelección.
El futuro. Aquella decisión abría la posibilidad a una presencia de Slezack en la lista de senadores por la Tercera sección electoral. Proyectar su experiencia a una banca en la Legislatura es una de sus metas políticas, pero el complicado cierre en una sección dominada por varios distritos con una cantidad muy superior de electores, lo privaron.
“Me hubiera gustado, pero no puedo considerar que fue injusto ni reprochárselo a nadie” dice el intendente, y confiesa que le alcanza con saber que sus colegas llevaron su nombre y siguen considerando que él tenía que ocupar ese lugar.
Esa postura fue reconocida por el propio gobernador Scioli en el acto de puesta en marcha de la terminal portuaria de contenedores. Fue una convocatoria explícita a trabajar juntos del precandidato presidencial. “Más allá del reconocimiento, es la cristalización de una comunión con un proyecto que invirtió en Berisso como nunca se hizo en su historia” dijo, y enumeró las obras en el Puerto y en la Ruta 6 como dos ejemplos.
Más allá de eso, Slezack sabe que esa apelación de Scioli puede ser el preludio a una futura convocatoria a la gestión nacional, sobre la que se viene rumoreando desde hace algunas semanas. “No se ha charlado nada porque falta mucho” dice el intendente, pero admite que seguramente seguirá trabajando y militando desde donde el “proyecto lo defina”.
Pese a su cautela, él habla de su preferencia por los puestos de gestión política más que técnica. En ese terreno le gustaría cultivar su experiencia en algún área que trabaje en torno a la relación que los municipios y los intendentes tienen por los temas de agenda que comparten.








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