La inundación del 2 de abril sacudió las relaciones entre los municipios de La Plata, Berisso y Ensenada. Los embates de la naturaleza y los descuidos políticos produjeron que muchos trapitos se sacaran al sol: quedó en evidencia que el atractivo discurso de la “regionalización” no existe ni existió, lo que prima es el egoísmo y el “sálvese quien pueda”.
Se esperaba la presencia de los intendentes Mario Secco y Pablo Bruera, pero nunca llegaron. Tampoco acudió al encuentro el ministro de Infraestructura bonaerense, Alejandro Arlía, quien acusó problemas de agenda. Los faltazos fueron un claro reflejo del problema que atraviesa la región.
El trabajo en conjunto entre los distritos es un caballito de batalla en todas las elecciones, pero cuando surgen problemas y se necesitan soluciones, las disputas ganan la escena. “Hay que cambiar el esquema de pensamiento, somos una región, somos vecinos, que nacimos juntos, que tenemos los mismos problemas. Debemos comunicarnos con el mismo vocabulario, afrontar los mismos temores y trabajar para las mismas soluciones”, sostuvo Slezack.
El intendente de la ciudad ribereña agregó: “No puede ser que la solución para la salida del agua en el Arroyo El Gato signifique un perjuicio para los ensenadenses y la solución para el Maldonado se convierta en un dolor de cabeza para los berissenses. Tampoco queremos que las empresas vengan a hacer negocio con nuestro sufrimiento”.
Slezack exigió que la resolución hidráulica de La Plata sea la misma para Ensenada y Berisso: “La capital de la Provincia se inundó y marcaban la problemática hasta 122, lo mismo hace Edelap, una empresa que nos tiene recontra podridos con los incumplimientos”.
El intendente, quien tuvo una pobre elección en las últimas legislativas quedando en el cuarto lugar, también fue duro con la Provincia: “A los legisladores muchas veces no los veo, el mismo gobernador presentaba el Plan Hídrico de La Plata y no nos contemplaba a nosotros. Le dije a Daniel Scioli que para eso no participábamos del acto, para no arruinarlo”.
El anfitrión de la reunión admitió que va a seguir con el reclamo: “Hay una situación de descuido, pretenden limpiar La Plata y que Berisso se arregle como pueda; el mismo aislamiento se ve en las inversiones para los trabajos hidráulicos. El agua tiene que ir al río, no hacia otros distritos, por eso el trabajo debe ser regional”.
Con el acompañamiento de la Universidad, Slezack manifestó que ve la vocación de poder resolver el tema: “Hasta ahora se presenta como un andón pirulero cada cual atiende su juego”, ironizó.
“Debemos aprovechar la gran oportunidad que nos da la UNLP, trabajando integradamente para resolver estos problemas. Es un despropósito no consultar a profesionales con tanta capacidad, lo teníamos como un organismo dormido, y ojalá la facultad pueda juntar las voluntades políticas de los tres municipios”, concluyó.
Por su parte, Patricia Tombesi, subsecretaria de Infraestructura, no compartió la postura del intendente: “Desde hace un par de años el Comité de Cuenca trabaja en conjunto con los tres municipios para buscar solución a los problemas que generan los cambios climáticos”.
Otro de los representantes del ministerio que dio la cara por Arlía fue El ingeniero Mario Gschaider, quien aclaró: “Después del 2 de abril trabajamos en forma mancomunada con los distritos; la hidráulica no conoce divisiones políticas, reconoce cuencas. Acá no es La Plata, Berisso o Ensenada, acá es la Región Capital”.





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