Sindican al sargento Gómez como el presunto autor de las torturas con una picana eléctrica

Es uno de los cuatro efectivos detenidos por el hecho ocurrido en febrero de 2011 en la Comisaría Tercera y el Hospital. Otro de los implicados, el ayudante Cristian Verón, declaró el viernes y lo acusó directamente. Dijo que vio cuando le apoyaba en el cuerpo al joven Francisco Torres un objeto “parecido a una linterna”. Además, la descripción física del presunto agresor coincide con la realizada por una de las víctimas del caso.
El sargento de la Policía provincial César Gómez fue sindicado por otro uniformado, el ayudante Cristian Verón, como la persona que habría torturado con una picana eléctrica a un joven de Río Grande durante un incidente ocurrido en la Comisaría Tercera y en el Hospital Regional de esa ciudad en febrero del año pasado.

Verón imputó al otro miembro de la fuerza policial durante la declaración indagatoria que prestó el viernes ante el juez penal Héctor Ochoa, a cargo de la causa judicial que investiga lo sucedido.

Ambos efectivos están detenidos desde el jueves por orden del mismo magistrado, junto al suboficial escribiente Cristian Lara y al cabo primero Matías Maggeri. Por este caso están imputados otros siete policías que también fueron indagados la semana pasada pero sin que se dictara sobre ellos la prisión preventiva.

Según fuentes cercanas al caso consultadas por EDFM, Verón tenía decidido denunciar el accionar de Gómez desde el comienzo de la investigación, pero por consejo de su abogado decidió no declarar hasta tanto le realizaran una imputación formal.

Las fuentes agregaron que a pesar de ser uno de los uniformados que estaba de guardia el día de los hechos, y uno de los que llevó a los jóvenes al Hospital, nunca fue llamado a declarar en el marco del sumario administrativo que inició la cúpula de la Policía.

La linterna misteriosa

¿Pero qué fue lo que dijo concretamente Verón ante el juez de la causa? De acuerdo a lo que pudo saber este diario, el ayudante contó el momento en que vio a Gómez encima del joven Francisco Torres (una de las víctimas de los apremios, el otro fue Federico Sosa) pulsándole sobre el cuerpo un objeto que a primera vista le impresionó como una linterna.

Según agregó, unos días después, cuando se hizo pública la posibilidad de que se hubieran infringido torturas con una picana, volvió a acordarse de aquel objeto.

Otro dato que no pasó desapercibido para los investigadores es que la descripción de Torres sobre su agresor coincidiría con la de Gómez, en especial cuando se refirió a un hombre corpulento.

Por otra parte, varios policías habrían escuchado a Gómez jactarse del episodio, y aclarando en reiteradas ocasiones que “a él no le iban a hacer nada porque tenía un abogado muy conocido de Buenos Aires”. Incluso el policía se habría entrevistado con este letrado para ponerlo al tanto de lo ocurrido.

Seguirán presos

La situación de los efectivos policiales involucrados en la causa se complicó luego de un estudio realizado por peritos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del que se desprendió que las lesiones sufridas por los jóvenes eran compatibles con el paso de energía eléctrica a través del cuerpo.

La causa se dilató porque cuando el juez Ochoa resolvió la indagatoria de los policías, a fines del año pasado, dispuso que se presentaran en libertad, mientras que tanto el fiscal mayor Guillermo Quadrini como el abogado de la parte querellante, Francisco Giménez, solicitaron que fueran detenidos por tratarse de un delito no excarcelable.

La Cámara de Apelaciones de la provincia resolvió en noviembre de 2011 hacer lugar a esos pedidos y le ordenó a Ochoa que detuviera a los sospechosos al momento de tomarles declaración.

Sin embargo, el magistrado esperó hasta la semana pasada para comenzar con la ronda de indagatorias y las primeras siete que tomó fueron con los declarantes en libertad.

Aún así, en los casos donde existían mayores evidencias de participación en el hecho, el juez dispuso las detenciones que se cumplieron el jueves.

Los policías privados de su libertad se encuentran alojados en dependencias de la misma institución y aunque ya fueron indagados continuarán presos hasta que el juez resuelva su situación procesal.

Por su parte el secretario de Seguridad provincial, Daniel Facio, confirmó las detenciones y garantizó que la investigación continuará sobre el resto de los implicados.

“La causa 17417 de 2011 hace referencia a hechos de torturas acaecidos en la Comisaría Tercera, y en el hospital de Río Grande, y el Gobierno está a total disposición de lo que determine la Justicia”, aseguró el secretario.

Comentá la nota