Un cable secreto de la Embajada de EE.UU. hace hincapié en la relación del Gobierno con los movimientos sociales. Dice que D´Elía sirvió como “alter ego de Kirchner” y que Pérsico es “oportunista”. La rentabilidad de atarse al moyanismo. La conveniencia de tenerse el uno al otro
Según la Embajada, los intentos de Kirchner por controlar a los piqueteros llevaron a su división en varias facciones: aquellas alineadas con Cristina Fernández de Kirchner, los opositores al Gobierno y los neutrales. Supuestamente, uno de sus dirigentes actuó en ocasiones como portavoz oficioso de Néstor Kirchner, dice la embajada. Se refiere a Luis D´Elía.
El informe realizado por los funcionarios estadounidenses indica que los piqueteros se distribuyen en sesenta grupos, que agrupa a cerca de 300 mil personas, la mayoría con residencia en el Conurbano, y que “compiten entre sí por los recursos gubernamentales”.
Aseguran que el grupo principal está dirigido por el titular de Federación, Tierra y Vivienda, sobre quien dicen es defensor de Irán.
Los diplomáticos dicen que “ha servido como alter ego de Néstor Kirchner, promoviendo feas y racistas opiniones sin explícitamente relacionar al Gobierno con sus palabras”.
Otros dirigentes destacados son Emilio Pérsico, definido como el “más oportunista de todos” y el de “menor preparación escolar”, Lito Borello y Nadia Martínez.
Néstor Kirchner, que ganó la presidencia en 2003, se ganó su confianza, según la embajada, “no restringiendo sus marchas e invitando a sus líderes a la Casa Rosada. Medio centenar obtuvo nombramiento en la administración nacional y local”.
Sobre Hugo Moyano, el cable sostiene que “tampoco comparte el decálogo de la economía de mercado, pero se aprovecha de sus servicios al Gobierno”. Las maniobras de Moyano, especialmente respaldado por el Sindicato de Camioneros, hicieron “a la pareja gobernante más dependiente que nunca del sindicato (la CGT), siempre listo para rentabilizar su apoyo al Gobierno”.
El cable cita como ejemplo el nombramiento de Mariano Recalde, abogado de la CGT, como presidente de Aerolíneas Argentinas.
El análisis de Estados Unidos es que al igual que Kirchner necesitó de los sindicatos para mantener el orden social y ocuparse de la crisis económica del bienio 2001-2002, Cristina Fernández de Kirchner los necesita “para contener la rápida erosión de su base política, así como para mantener la paz en un entorno de deterioro económico”.





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