El sindicalismo es el interrogante de la gobernabilidad

En Tucumán, el gremialismo estatal está alineado con el alperovichismo. Eso resalta aún más la contrastante e inédita situación nacional: el Gobierno peronista de Cristina Fernández salió al cruce de la CGT, en el ya histórico discurso de José C. Paz. ¿Se puede gobernar con Moyano en la vereda del frente? Una pregunta inquietante para el oficialismo, pero también para la oposición.
No es un indicador económico, como la inflación. Tampoco una problemática social, como la inseguridad. La gran pregunta vinculada con la gobernabilidad de la Argentina tiene nombre apellido: es la persona de Hugo Moyano.

El secretario general de la Confederación General del Trabajo se ha ido corriendo progresivamente desde la periferia sindical hacia el centro de la escena política nacional. Hasta el punto de que, en lo que va de mayo, el duro discurso contra los gremios que la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, dio hace 10 días en la localidad bonaerense de José C. Paz, fue el mayor acontecimiento político hasta el viernes pasado, cuando se conoció que el kirchnerismo eligió al senador Daniel Filmus (como en 2007) para buscar desbancar a Maurició Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La pregunta de si se puede gobernar con el sindicalismo en contra, o con Moyano y sus camiones en la vereda del frente, atraviesa el universo político y alcanza la consciencia y la memoria de los ciudadanos. Fue Moyano quien denunció en 2000 que el entonces ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, había dicho que, a fin de conseguir una nueva flexibilización laboral en el Congreso, "para los senadores tengo la Banelco". Aunque el funcionario lo desmintió, el escándalo marcó el principio del fin de la Alianza: el 6 de octubre renunciaba Carlos "Chacho" Alvarez a la vicepresidencia. Fernando de la Rúa duraría sólo un año más.

Todavía más indeleble es el recuerdo de los 13 paros generales con los que la CGT estremeció al gobierno de Raúl Alfonsín.

En Tucumán, esa situación luce, hasta hoy, impensable. La casi totalidad del gremialismo estatal está alineado con el gobierno de José Alperovich, de signo justicialista. De hecho, los grandes conflictos salariales que el oficialismo enfrentó (y enfrenta) este son encarnados por trabajadores autoconvocados de la salud y de la policía.

Justamente, la situación local resalta lo inédito del escenario nacional: un enfrentamiento entre entre un gobierno peronista y el sindicalismo. Mientras tres renombrados analistas nacionales desenrollan el pasado, el presente y el futuro de esa madeja, resta una aclaración: Moyano es la gran pregunta de la gobernabilidad no sólo para el oficialismo. La oposición también debe dar una respuesta.

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