La noticia fue publicada en la edición del martes del matutino de la provincia de Río Negro. Allí aseguran que millones de litros de aguas cloacales sin el mínimo tratamiento adecuado son tiradas por la comuna de Rincón de los Sauces al río Colorado. La situación descripta por el periódico es preocupante. Sostienen que la planta de tratamiento de "aguas negras", ubicada en el ingreso a la ciudad, sólo tiene en funcionamiento uno de los doce motores aireadores ubicados en los piletones, donde se debería oxigenar la materia para eliminar las bacterias que producen la contaminación y el mal olor.
Cuestión de fondos.
A mediados de año el jefe comunal aseguró que la posibilidad de solucionar la problemática se limitaba a una cuestión de fondos para arreglar los motores y dijo haber realizado las gestiones necesarias en Buenos Aires para conseguir el dinero. "No obstante, en tres años que lleva su gestión, el río continúa recibiendo aguas sin tratar", acusa el diario RN.
El artículo sostiene que un riachuelo contaminado, casi escondido por la maleza, llega desde la planta cloacal hasta un campo de forestación de la empresa Medanito, donde se riegan cientos de álamos. Los árboles -sigue la nota- tienen entre diez y doce años y no muestran crecimiento alguno, comparados con otros de la misma especie regados con agua limpia en la misma zona. El "arroyo", de color blanquecino y olor fétido, se comunica con el canal de riego por detrás de las áreas productivas y descarga en el río Colorado.
"Como el estado en la planta de cloacas no es nuevo, vecinos, gremios y hasta tres concejales realizaron denuncias por el hecho en la ex fiscalía del ex juzgado multifueros local, expedientes que pasaron a tribunales en Neuquén aunque sin resolución", destaca.
La situación no afecta a la toma de agua para consumo humano en esa población neuquina, puesto que la captación del líquido para esos fines se realiza varios kilómetros río arriba de la descarga cloacal, pero la situación se vuelve peligrosa para las localidades de 25 de Mayo, en nuestra provincia, y Catriel, en Río Negro. Estas son las primeras receptoras del problema, además de los habitantes del paraje Meridiano Diez.
25 de Mayo.
Pero la situación es aún peor. Un informe de LA ARENA realizado a mediados del año pasado por su corresponsalía de 25 de Mayo denunció que tanto 25 de Mayo como Catriel (ver aparte) estarían generando la misma contaminación que la ciudad arribeña.
El convulsionado municipio pampeano, tiene sistema de cloacas en toda la zona urbana y una vieja planta de decantación que no se utiliza desde hace varios años. Sólo quedan unos pocos pozos ciegos en el sector conocido como de quintas, de una hectárea y media, considerada hoy zona urbana.
Históricamente, los líquidos cloacales llegan a un canal colector y, por una cañería de cemento de 50 centímetros de diámetro que corre paralela a la avenida Santa Rosa Oeste, se dirigen hasta el sector rural donde se encuentran hornos de ladrillos. En ese lugar caen a un profundo canal a cielo abierto y recorren unos cinco kilómetros hasta llegar al Colorado. El canal lleva varias décadas en esta condición. El proceso se realiza a cielo abierto para que vayan decantando los sólidos y sólo lleguen líquidos al río.
Unos tres kilómetros antes del Colorado, el canal de efluentes cloacales recibe las aguas de otro canal, que recibe el drenaje de las aguas sobrantes del riego de las chacras. Ese volumen líquido, según los especialistas, contribuye a la depuración natural de los desechos de cloacas antes de que estos lleguen al río.
En su momento, la comuna había anunciado obras para mejorar el tratamiento de los residuos cloacales, pero fuentes consultadas ayer afirmaron que la situación no varió desde entonces.
La situación en Catriel
En su informe de junio de 2009, LA ARENA había concluido que en Catriel, al otro lado del río, tampoco existía un control minucioso sobre los residuos peligrosos de la actividad petrolera. "Allí existe una planta cloacal a metros de la zona urbana, que sólo decanta sólidos. A través de un ducto, estos van a un canal a cielo abierto que, en forma paralela al río, recorren unos 300 metros para luego llegar a las aguas de un brazo del río", rezaba la nota.
Además consignaba que, varias veces por año, la cañería se tapaba y arrojaban los efluentes a un canal de una propiedad privada que se utilizaba para drenar los sobrantes de riego. "El propietario, Enrique Manuel Flores, presentó quejas ante el Departamento Provincial de Agua. Flores ha presentado quejas en más de una oportunidad porque el canal pasa a metros de su vivienda y los olores nauseabundos inundan su vivienda", concluía.
Comentá la nota