El gran pulmón verde diseñado por Thays tiene todas las obras de arte y monumentos vandalizados y sus estructuras deterioradas por el paso del tiempo. La Ciudad anunció un ambicioso plan de obras.
Delimitado por las calles Defensa, Brasil, Martín García y Paseo Colón, el Lezama, que se convirtió en espacio público en 1896 tras el diseño del genial paisajista Charles Thays, no reluce como en otros tiempos. A la falta de mantenimiento de años se suma el vandalismo, palpable en sus monumentos y obras de arte.
El Parque Lezama estuvo en el centro de la discusión hace algunos meses, cuando el gobierno porteño propuso cercar el lugar por el vandalismo y las denuncias de robos, pero la opinión de vecinos está dividida. "Esto es un parque, no es una cárcel", dice Juan Carlos, de 72 años, mientras descansa en uno de los bancos frente al anfiteatro. Sin embargo, reconoce que "la gente no cuida nada y que de noche es inseguro".
Pero ese descuido de la gente, está claro, va de la mano de la falta de mantenimiento. En los últimos meses la Ciudad amagó con volver a darle vida al lugar con el cambio del mobiliario urbano en las veredas aledañas (incluye las paradas de colectivo similares a las del Metrobús), con la llegada de una posta del sistema público de bicicletas conocido como bicing y con la colocación de los contenedores "campana", de distintos colores, para clasificar la basura. Ayer también había dos camiones de Zona Verde para limpiar los senderos.
Pero como esas obras mínimas no alcanzan, desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público anunciaron que la restauración del parque será total (no se colocará el polémico enrejado), con una inversión de 20 millones de pesos. "Las tareas para restaurar las obras de arte comenzaron en noviembre. Las mismas demandan plazos extensos por el delicado y lento proceso de restauro", explicaron desde la cartera que conduce Diego Santilli. También se cambiarán las lámparas de gas de mercurio por sistema LED y se "ejecutarán todos los senderos reemplazando el asfalto existente por ladrillos prensados de cemento". Cuando esté terminado, quedará reducida la superficie de senderos en un 14% y se ganarán 2.441 m2 de área verde absorbente. También habrá mejoras en el sector de juegos, ese que ayer por la tarde permanecía cerrado con candado y cuyo enrejado perimetral tambaleaba, lo que representa un peligro para los nenes.

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